¿Qué hace una empresa cuando ya fabrica medio mundo, desde un teléfono hasta una consola, y aun así decide que eso no alcanza? La respuesta apareció en Vivatech, una de las ferias tecnológicas más grandes y más abiertas del calendario, donde conviven robots, inteligencia artificial y hasta máquinas que prometen leer emociones.
Allí, Foxconn fue una de las piezas clave. La taiwanesa, conocida por ensamblar productos como el iPhone o la Xbox, mostró algo más ambicioso: quiere dejar de ser solo la gran fábrica invisible y convertirse en una central tecnológica con robots, coches eléctricos, centros de datos e IA bajo el mismo techo.

El hallazgo que revela su estrategia es simple de contar, aunque enorme en escala. Foxconn ya no solo arma dispositivos para otros. También se integró al ecosistema de Nvidia como proveedor de plataformas de IA y participa en sistemas como los gabinetes Vera Rubin NVL72, pensados para entrenamiento e inferencia, es decir, para enseñar y luego poner a trabajar a los modelos de inteligencia artificial.
Visto desde afuera, parece una suma de negocios sueltos. Pero el mecanismo es otro.
Por eso su alianza con Nvidia no es un detalle menor. Los sistemas NVL72 funcionan como superordenadores con refrigeración líquida e integran 72 GPU Blackwell y 36 CPU Grace como un único acelerador. Traducido: no son cajas sueltas, sino una sala de máquinas diseñada para mover modelos de billones de parámetros, una escala que exige energía, frío y coordinación precisa.
Además, Foxconn mostró robots humanoides capaces de montar servidores con precisión. No impresionan por velocidad individual. La clave está en el trabajo en paralelo: como una cuadrilla de operarios que no se cansa y repite la misma tarea con una exactitud estable.
El engranaje que une robots, datos y coches
Otra pieza central son los gemelos digitales, réplicas virtuales exactas de objetos físicos que respetan las leyes de la física. En la práctica, funcionan como probar una cocina nueva en maqueta antes de romper azulejos. Permiten ensayar, corregir fallos y ajustar procesos sin pagar el costo completo del error real.

Esa lógica explica por qué Foxconn también quiere construir sus propios centros de datos. Si alquilar GPU, chips especializados para cálculo intensivo, es como depender de un generador ajeno, tener infraestructura propia da autonomía. Y también abre una oportunidad de negocio: vender esa capacidad a terceros.
En ese frente, The Wall Street Journal reportó la alianza con Schneider Electric para desarrollar centros de datos de IA. La combinación es muy concreta: energía por un lado, infraestructura tecnológica por el otro.
La expansión sigue en la automoción. Con su filial Foxtron, creada en 2020, Foxconn impulsa la plataforma MIH, una arquitectura abierta para vehículos eléctricos. La comparación que más se repite la define bien: una especie de “Android de los coches”, una base común para bajar costos, acortar tiempos y permitir que otros fabriquen encima.
También enseña modelos propios, como el SUV Bria y el Model D. El Bria ofrece una autonomía de entre 300 y 350 kilómetros, una cifra correcta pero no deslumbrante. Aquí el interruptor comercial será otro: el precio.
Según mostró el despliegue de la taiwanesa Foxconn en Vivatech, la empresa ya no piensa por productos aislados, sino por ecosistema. Chips de MediaTek y Nvidia en el coche, robots en la fábrica, gemelos digitales en el diseño y centros de datos detrás de escena.

Foxconn quiere entrar en Europa con sus vehículos en unos dos años, si las regulaciones acompañan. Y aunque no todo lo que presentó parece revolucionario por separado, el movimiento de fondo sí lo es: pasar de ensamblar piezas ajenas a construir su propio sistema completo. Como en una casa que deja de depender de extensiones y enchufes prestados, la compañía busca encender su propia red. Y esa puede ser la diferencia entre fabricar para otros y empezar, por fin, a fabricar su futuro.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








