¿Qué ocurre cuando una fábrica que apagó sus hornos y dejó cientos de empleos atrás encuentra una segunda vida conectada a la red eléctrica? En Kentucky, ese interruptor ya empezó a moverse: donde antes se fundía aluminio, ahora se prepara una enorme fábrica de capacidad para inteligencia artificial.
TeraWulf obtuvo la autorización de la Comisión de Servicios Públicos de Kentucky para desarrollar Justified Data Campus, un complejo de centros de datos destinado, entre otros clientes, a Anthropic. El hallazgo no está solo en el tamaño del proyecto, sino en el lugar elegido: la antigua fundición Hawesville de Century Aluminum, cerrada en 2022.
La compañía, que antes se dedicaba a la minería de bitcoins y ahora gira hacia la infraestructura de IA, compró el terreno en febrero por unos 302 millones de dólares. El campus ocupará aproximadamente unas 300 hectáreas y tendrá un coste de desarrollo que se estima en unos 4.000 millones de dólares.
La pieza clave es la electricidad. La Comisión aprobó el 21 de agosto un acuerdo de servicio minorista por 15 años, que abre la puerta a un máximo de 482 megavatios para el predio. Un megavatio es una unidad que mide una gran cantidad de potencia eléctrica.
Sin embargo, esa aprobación no equivale a encender todos los equipos mañana. El proyecto todavía necesita el visto bueno de MISO, el operador regional de red (la entidad que coordina el tránsito de electricidad entre territorios), además de acuerdos de transporte energético.
Una fábrica digital conectada al cableado antiguo
La analogía más simple se parece a reformar una casa enorme. TeraWulf no empieza desde un campo vacío: reutiliza una parcela que ya tiene subestación y líneas de transmisión. Es como encontrar una vivienda industrial con el cableado principal, las cañerías y el acceso al suministro ya instalados.
La antigua fundición aporta el enchufe de alta capacidad; Anthropic llevará los aparatos que consumirán esa energía. Esos aparatos son equipos de computación que entrenan y operan modelos de IA, sistemas capaces de procesar grandes volúmenes de información para responder, analizar o crear contenido.
Por eso, el mecanismo va más allá de construir galpones con servidores. Big Rivers Electric Corp. comprará la electricidad en el mercado mayorista, mientras Kenergy Corp. la entregará al campus. Cada engranaje busca evitar que el nuevo consumo presione las facturas de los clientes ya conectados.
La Comisión señaló que el acuerdo incluye protecciones adecuadas para esos usuarios y que las tarifas resultan justas, equitativas y razonables. Esa condición es central: en otras localidades de Kentucky hubo moratorias, suspensiones temporales, ante el rechazo de residentes preocupados por la demanda energética de estos complejos.
La oportunidad también tiene una escala poco habitual. En julio, TeraWulf firmó con Anthropic un arrendamiento de 20 años para unos 401 megavatios dentro de Justified. La empresa calcula que ese contrato podría aportar cerca de 19.000 millones de dólares en ingresos durante su vigencia.
Además, Anthropic prevé invertir otros 10.000 millones de dólares en equipos informáticos. Sumada la obra del campus, la inversión vinculada a Hawesville podría superar los 14.000 millones de dólares, una cifra que transforma a un antiguo polo industrial en un nodo de datos de gran peso.
El desafío de encender la nueva fábrica
Las tareas de demolición, saneamiento ambiental y preparación del terreno ya comenzaron. No obstante, la capacidad eléctrica llegará de forma gradual: TeraWulf apunta a iniciar el aumento de potencia en septiembre de 2027, mientras la infraestructura de Anthropic comenzaría a operar por fases a finales de ese año.
La plena capacidad contratada se espera para comienzos de 2028. Si el cableado regulatorio y eléctrico acompaña, Kentucky demostrará que una fábrica apagada puede volver a ser central, no por el metal que produce, sino por los datos que ayuda a poner en movimiento.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








