El Gobierno surcoreano lanzó la iniciativa AI for All, un plan para ofrecer una IA nacional, gratuita y sin límites de uso a toda la ciudadanía. El hallazgo detrás de la estrategia es simple: la dependencia de ChatGPT, Gemini y Claude puede convertirse en un riesgo económico y tecnológico.
En abril de 2026, ChatGPT registraba 23,45 millones de usuarios activos en Corea del Sur. Gemini alcanzaba 8,45 millones y Claude, 2,41 millones. Frente a ese mapa, el Ministerio de Ciencia y TIC busca que la IA sea una competencia básica, comparable con aprender hangeul, el alfabeto coreano, o aritmética.
La aspiración oficial es que cualquier persona use una IA con la misma facilidad con la que utiliza una calculadora.
El proyecto comenzó en julio y seleccionó a varios consorcios liderados por SK Telecom, Kakao y KT. Tras una etapa beta, deberán facilitar el acceso a sus servicios antes de que termine 2026. Desde 2027, el Estado empezará a cubrir parte de los costes de funcionamiento.
Una red eléctrica digital para todos
La clave del plan no está solo en regalar un chatbot. Corea del Sur quiere construir una especie de red eléctrica propia: una infraestructura central que llegue a cada casa, incluso si el usuario no sabe cómo funciona el cableado que hay detrás de la pared.

La IA nacional sería como un servicio público digital: el ciudadano aprieta un interruptor y recibe ayuda, sin depender de que una empresa extranjera decida subir el precio o cortar la luz.
Ese mecanismo exige que al menos el 50% de cada servicio use modelos nacionales con requisitos de “modelo fundacional soberano”, una IA base desarrollada bajo control coreano. Otro 30% deberá emplear modelos locales creados por empresas distintas de la que ofrece el servicio.
Los modelos extranjeros solo podrán entrar cuando sean estrictamente necesarios. Además, el Gobierno no financiará la parte de la plataforma que dependa de esas tecnologías. La medida apunta a reducir la exposición frente a decisiones de OpenAI, Google, Anthropic o compañías chinas.
El argumento práctico es claro. Las versiones gratuitas de servicios extranjeros pueden imponer cuotas diarias, encarecer suscripciones o desaparecer en determinados mercados. Si la IA se vuelve tan necesaria como Internet para trabajar, estudiar o hacer gestiones, esa dependencia puede dejar a un país con poca capacidad de respuesta.
Del chatbot a un asistente que actúa
Corea del Sur entregará 512 tarjetas NVIDIA B200 a los tres consorcios. Son procesadores especializados que aceleran tareas de IA. También financiará parte de la inferencia, el proceso mediante el cual el sistema genera una respuesta para cada consulta.

SK Telecom propone un agente, una IA capaz de planificar y ejecutar tareas, que podría usarse desde la web, aplicaciones, llamadas telefónicas y SMS. Ese último acceso es una pieza clave: permite incluir a personas mayores o con menor alfabetización digital.
Kakao planea integrar su IA en su plataforma de mensajería. KT quiere llevarla a Daum, IPTV y otros servicios digitales. La oportunidad no se limita a responder preguntas: el sistema podría detectar ayudas públicas, avisar a quien cumple los requisitos e incluso tramitar una solicitud.
También podría intervenir en reservas, pagos y servicios de educación, vivienda, salud, finanzas o impuestos. A partir de 2027, el objetivo es avanzar hacia un agente personal para cada ciudadano, capaz de actuar en su nombre bajo determinadas instrucciones.
Sin embargo, el engranaje aún enfrenta límites importantes. Las 512 GPU, procesadores gráficos de alta potencia, podrían ser insuficientes para atender a los 52 millones de habitantes. Un despliegue masivo requerirá centros de datos, energía, agua y una inversión sostenida.
El desafío será que esa nueva red digital no quede como una promesa. Si funciona, la IA podría dejar de ser una puerta con llave ajena y convertirse en un interruptor cotidiano al alcance de todos.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








