Zuckerberg quiere que su nuevo juguete de inteligencia artificial controle tu vida digital, pero de momento la mitad del mercado le está dando la espalda. Así arranca la historia de Muse, el nuevo agente de IA de Meta que, tras escalar a la cima en los iPhone estadounidenses, se ha estampado contra un muro en el ecosistema móvil de Google. Una dualidad que tiene a todo Silicon Valley tomando notas.
Si desgranamos los datos, la situación es tan fascinante como contradictoria. Según estimaciones de Sensor Tower, la nueva aplicación de IA agéntica ha superado las 83.000 descargas en iOS en Estados Unidos. Esto le ha bastado para trepar desde el cuarto puesto hasta colgarse la medalla de plata en la clasificación general de la App Store. Parecen buenas noticias. Pero si cruzamos la calle y miramos a Android, el panorama es desolador: Muse languidece en el puesto 338 de la categoría de Productividad en Google Play. Un arranque brutalmente asimétrico.
La comparativa odiosa: Muse frente a los gigantes del sector
Y es que, en esta industria, el contexto lo es todo. Esas 83.000 instalaciones palidecen si las comparamos con el músculo histórico de la propia compañía. Recordemos que Threads reventó el mercado con más de 4,3 millones de descargas en su primer día, y la app independiente de Meta AI logró unas nada despreciables 108.000 instalaciones en su debut. Muse ha entrado con el freno de mano puesto.

Por hacer la comparativa con el gran rival, ChatGPT superó el medio millón de instalaciones en suelo estadounidense en apenas seis días. Es decir, OpenAI lograba una media diaria que a Meta le ha costado casi el doble de tiempo alcanzar en total. Evidentemente, esto no significa que el proyecto nazca muerto. Simplemente nos indica que la adopción de una IA verdaderamente agéntica requiere una curva de confianza mucho más lenta por parte del usuario medio. Además, conviene recordar que Muse también opera en la web y vía WhatsApp, canales masivos cuyas métricas escapan a este conteo tradicional de las tiendas de apps.
También te puede interesar:Meta Muse y el Modelo Ava: la Superapp de IA para Controlar el OrdenadorLa verdadera guerra no es contra ChatGPT, es contra Instinct
Para Meta, no estamos ante un lanzamiento menor. La cúpula directiva está convencida de que los agentes autónomos, esos pedazos de software capaces de ejecutar tareas complejas en tu nombre, son la próxima frontera. Es una apuesta estratégica tan salvaje como lo fue en su día el cambio de nombre corporativo hacia el metaverso, y parece estar sirviendo para ganarse a Wall Street. Quieren dominar la IA de consumo antes de que otros ocupen su lugar.
Pero cuidado con la competencia, porque el terreno está minado. Aunque Meta pelea de reojo con Gemini Spark de Google y Claude Cowork de Anthropic, el verdadero dolor de cabeza de Zuckerberg se llama Instinct. Esta start-up acaba de levantar una ronda que la valora en 2.500 millones de dólares y cuenta con un cofre de 350 millones en efectivo. Funcionan íntegramente mediante mensajes de texto y están iterando su producto a un ritmo que da vértigo a los gigantes establecidos.
Mientras existen agentes muy nicho para la gestión del trabajo, Instinct va a por todas. En tiempo récord han integrado direcciones de correo propias, pagos nativos con Stripe, seguridad con 1Password y hasta una función para compartir la ubicación en tiempo real. Y lo más disruptivo: están tejiendo una red invisible donde el agente Instinct de una persona ya puede hablar con los de sus amigos para cuadrar agendas sin intervención humana. Una auténtica locura.
El elefante en la habitación: un historial de privacidad que asusta
Llegados a este punto, toca preguntarse por qué la adopción de Muse está siendo tan cautelosa, especialmente en un sistema tan masivo como Android. El motivo es transparente: una IA agéntica necesita acceso profundo a tus datos personales para ser útil, y el historial de Meta en este campo es tóxico. El lanzamiento de Muse ha coincidido, casi con ironía macabra, con el pacto interestatal donde Meta ha aceptado pagar un acuerdo de 18.000 millones de dólares por daños derivados del uso de sus redes.
También te puede interesar:Meta Muse y el Modelo Ava: la Superapp de IA para Controlar el OrdenadorA ello se le suman los recurrentes escándalos masivos del pasado. La empresa ha sido repetidamente objeto de acciones y ha terminado brutalmente multada por la FTC. Sus constantes infracciones normativas han erosionado la confianza del consumidor hasta dejarla en mínimos históricos. Pedirle ahora a ese mismo usuario que le dé las llaves de su vida digital a un agente de Meta es un salto de fe que muchos, simplemente, no están dispuestos a dar.
Visto el panorama, el grafo social hiper-segmentado de Instinct, basado en con quién interactúas realmente y no en a quién sigues por inercia, podría terminar valiendo más que todo el ecosistema de contactos de Meta. Veremos si Zuckerberg logra revertir la tendencia en Android o si, por primera vez en años, una start-up externa le roba la merienda en la revolución más importante de la década. La pelota, como siempre, está en el tejado de los servidores de Menlo Park.

Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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