¿Qué ocurriría si una consulta pública pareciera reunir miles de opiniones ciudadanas, pero buena parte de ellas hubiera sido escrita y enviada por máquinas? Esa escena, que suena lejana, se convirtió en un problema concreto para el Gobierno del Reino Unido.
El hallazgo surge de un análisis publicado en la revista BMJ sobre la consulta británica de 2023 para crear una generación libre de humo y frenar el vapeo juvenil. Entre las medidas figuraba la posible prohibición de los vapeadores desechables.
El equipo dirigido por Nason Maani, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Edimburgo, detectó que 90.835 de las 118.756 respuestas recibidas procedían de bots, programas que ejecutan tareas automáticas. Es decir, el 76% de la participación no tuvo un origen humano genuino.
La consulta estuvo abierta durante ocho semanas, entre octubre y diciembre de 2023. Su mecanismo tenía una debilidad central: no pedía verificación de identidad ni utilizaba CAPTCHA, pruebas diseñadas para distinguir a una persona de un programa.
También te puede interesar:¿La IA nos Hace Más tontos?: El MIT Revela el Impacto Oculto de la IA en el AprendizajeAsí, la puerta digital quedó sin un portero capaz de revisar quién entraba.
Una fábrica de cartas con muchas firmas

La pieza clave fue la IA generativa, una tecnología capaz de producir texto nuevo a partir de instrucciones. Los responsables del ataque la usaron para redactar respuestas distintas entre sí, aunque todas rechazaban las regulaciones sobre el vapeo.
La IA actuó como una imprenta con miles de estilos de escritura, pero con una sola intención detrás.
Además, los atacantes utilizaron scripts, secuencias de instrucciones automáticas, para rellenar formularios y enviarlos sin descanso. Una persona tarda minutos en leer, escribir y pulsar “enviar”; este engranaje digital podía hacerlo de forma continua y en intervalos de milisegundos.
También te puede interesar:¿La IA nos Hace Más tontos?: El MIT Revela el Impacto Oculto de la IA en el AprendizajeTambién recurrieron a servidores proxy, intermediarios que ocultan la conexión original, y a direcciones IP rotativas, identificadores de internet que van cambiando. El resultado fue una ilusión geográfica: parecía que las respuestas llegaban de ciudadanos repartidos por todo el país.
Las señales que revelaron la maniobra

Los investigadores analizaron los metadatos, datos que registran detalles como la hora y el origen técnico de un envío, de cerca de 120.000 participaciones. También aplicaron procesamiento del lenguaje natural, herramientas que buscan patrones en textos masivos.
El mecanismo dejó rastros. Aunque las frases eran diferentes, las respuestas compartían una estructura semántica, es decir, una misma idea organizada de forma parecida. Los envíos, además, aparecían coordinados a una velocidad imposible para una participación manual.
Los autores no pudieron atribuir el ataque a una persona, grupo u organización concreta. Sin embargo, el estudio subraya una oportunidad para reforzar las consultas públicas antes de que lleguen a una decisión política: combinar controles de identidad, límites de envíos y análisis de patrones anómalos.
En este caso, los equipos técnicos lograron separar y descartar las respuestas fraudulentas antes de presentar el informe final al Parlamento. El Gobierno británico terminó restringiendo la venta de vapeadores a menores.
La alerta, sin embargo, va más allá del vapeo. La IA ya no solo puede llenar una pantalla con mensajes falsos: también puede intentar ocupar las sillas de una reunión ciudadana. Detectar ese cableado oculto será clave para que la voz humana siga siendo la que encienda el interruptor de las decisiones públicas.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










