¿Qué ocurre con los datos que dejamos al usar una aplicación, buscar una dirección o hablar con un asistente digital? Hasta ahora, el consentimiento parecía la llave principal. Bruselas estudia ahora un cambio que podría abrir otra puerta para entrenar inteligencia artificial.
El Consejo de la Unión Europea fijó el 21 de octubre su posición para negociar el Digital Omnibus, un paquete legislativo que propone ajustar el RGPD, las reglas sobre cookies, el Reglamento de Datos y la directiva de ciberseguridad NIS2.
El hallazgo político está en un nuevo artículo, el 88 bis, que permitiría desarrollar y operar modelos de IA con datos personales bajo la figura del interés legítimo, un motivo justificado que debe equilibrarse con los derechos de cada persona. No es una ley aprobada ni un giro definitivo: el Parlamento Europeo aún debe fijar su postura.
La pieza clave es que el RGPD ya contempla el interés legítimo. Una empresa puede tratar información sin pedir autorización individual cuando demuestra que su necesidad no pesa menos que la privacidad del usuario. El mecanismo actual obliga a revisar ese equilibrio caso por caso.
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La propuesta busca hacer más directo ese engranaje para la inteligencia artificial. Para el Consejo, la IA no es solo una tecnología: también es una cuestión geopolítica, y Europa intenta evitar quedar rezagada frente a otras regiones que entrenan sistemas con mayor velocidad.
Una llave maestra con varios interruptores
La discusión puede entenderse como una casa con habitaciones privadas. El consentimiento funciona como una llave que el propietario entrega para entrar a una sala concreta. El interés legítimo se parece más a una llave de mantenimiento: permite acceder sin llamar cada vez, pero solo para una tarea necesaria y bajo reglas.
El nuevo artículo no derribaría la puerta de la privacidad, pero haría más fácil usar esa llave de mantenimiento para entrenar IA. Ahí está el matiz que inquieta a los defensores de datos personales: la propuesta eliminaría algunas salvaguardas planteadas antes por la Comisión Europea.
Entre ellas aparece el derecho incondicional de oposición, es decir, la posibilidad de que una persona frene el uso de sus datos en determinados supuestos. También desaparecerían excepciones expresas para menores o para situaciones donde otras normas obliguen a pedir consentimiento.
El texto mantiene límites relevantes. Los datos sensibles, como los vinculados con la salud o el origen étnico, seguirían protegidos de forma especial. Sin embargo, se admitiría su tratamiento incidental y residual, datos que aparecen de manera accidental y limitada, durante el desarrollo técnico de una IA.
Si una compañía encuentra ese material sin haber buscado recopilarlo, tendría que evitar usarlo, borrarlo cuanto antes y aplicar protección. La excepción no cubre mensajes que una persona escribe directamente en un chatbot, ni habilita la captura intencional de voz o imagen.
Datos con una etiqueta menos visible
Otra modificación plantea que los datos seudonimizados, información con el nombre sustituido por un código, dejen de considerarse personales para un receptor que no pueda identificar al individuo. Si ese receptor sí puede reconstruir quién es la persona, el cableado legal del RGPD seguiría activo.
El paquete también busca facilitar la investigación científica hecha por empresas privadas, incluso si tienen fines comerciales. Pero deberán demostrar que esa investigación es autónoma, independiente, verificable y transparente. No bastará con colocar una etiqueta de “ciencia” sobre una actividad comercial.
El documento del Consejo tiene 179 páginas y será negociado junto con la Comisión Europea y el Parlamento. La intención declarada es cerrar los expedientes pendientes antes de que termine el año, aunque la privacidad, los menores y el control ciudadano serán puntos centrales de fricción.
Esta reforma, además, no debe confundirse con el AI Act, la norma europea específica para regular sistemas de inteligencia artificial. Son vías distintas, aunque ambas intentan ordenar la misma casa digital.
Para los usuarios, la oportunidad y el riesgo viajan juntos: una IA puede aprender más rápido, pero el interruptor de control sobre los datos personales deberá seguir estando al alcance de quien habita la casa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








