¿Qué pasa cuando una herramienta que suele parecer lejana entra, por fin, al celular de quien vende en la calle y necesita saber algo muy simple: si hoy ganó o perdió dinero?
La respuesta empieza en OpenAI y en una joven peruana. Daira Velásquez Fonseca, de 21 años, fue seleccionada para la primera promoción de ChatGPT Futures 2026, un programa que reúne a 26 estudiantes con proyectos de alto impacto. El hallazgo que la distingue no es menor: es la única latinoamericana del grupo y la única cuyo proyecto fue desarrollado fuera de Estados Unidos.

Velásquez estudia Ingeniería de la Computación en Georgia Tech y realiza prácticas en Apple, en Texas, en un área vinculada a plataformas de inteligencia artificial. Pero la pieza clave de su historia no nació en un laboratorio aislado, sino en Lima, en el distrito de Lince, donde creció rodeada de comercio ambulante.
Desde ahí surgió Crece AI, un chatbot integrado en WhatsApp para ayudar a vendedores ambulantes a registrar ingresos y gastos diarios. El proyecto llamó la atención de OpenAI tras su paso por ChatGPT Lab, un programa para estudiantes de pregrado en Norteamérica, y eso abrió la puerta a su nueva selección.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaLa idea toca un problema cotidiano y silencioso. Muchos comerciantes venden todos los días, pero no tienen un registro claro de cuánto entra, cuánto sale y qué fechas son realmente rentables. Ahí la IA funciona como una libreta que además sabe leer los números y ordenar el caos. En lugar de pedir una app compleja o planillas difíciles, el sistema usa WhatsApp, una herramienta ya instalada en la rutina de miles de personas en Perú.
Un engranaje pensado para la vida real
Además, la elección de WhatsApp no fue casual. Velásquez detectó que pedirle a un vendedor ambulante que cambie toda su rutina digital suele ser una barrera. En cambio, sumar una función nueva dentro de una herramienta conocida reduce fricción y vuelve más probable el uso diario. Durante la fase de validación, el chatbot fue usado por alrededor de 100 personas. El equipo recopiló feedback durante varios meses y ajustó el funcionamiento del sistema para hacerlo más claro y útil.

También hubo un desafío menos visible: los tokens que consume la IA tienen un costo. Por eso, el apoyo económico y los créditos para usar la API de OpenAI que entrega ChatGPT Futures se vuelven una oportunidad concreta para sostener proyectos de este tipo.
La trayectoria de Velásquez ayuda a entender el impulso detrás de esa apuesta. A los 16 años obtuvo una beca para cursar el bachillerato internacional en Hong Kong, una experiencia que, según ha señalado, despertó su interés por el potencial transformador de la tecnología en la vida cotidiana.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaSu mirada, sin embargo, no se queda en el mérito individual. La estudiante sostiene que la inteligencia artificial puede ayudar a cerrar brechas económicas en América Latina y advierte que debería usarse para reducir desigualdades, no para ampliarlas.
La oportunidad detrás del chat

Ese es, tal vez, el cableado central de esta historia. No se trata solo de una peruana que llegó a un programa exclusivo de Estados Unidos. Se trata de una joven que tomó una tecnología global y la conectó con una necesidad muy concreta: entender el dinero de cada día sin salir del chat.
A largo plazo, Velásquez planea regresar a Perú para aplicar lo aprendido fuera del país. Y en esa decisión hay una señal levemente esperanzadora: a veces, el futuro no entra con grandes anuncios, sino con un mensaje de WhatsApp que ayuda a ordenar la caja de un pequeño negocio.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










