¿Cuántas veces una cocina “inteligente” terminó pidiendo más atención que la comida misma? Pantallas, avisos, aplicaciones y menús infinitos prometían ayuda, pero muchas veces solo cambiaban una tarea simple por una nueva capa de vigilancia.

Ahora, Whirlpool quiere mover ese engranaje en otra dirección. La compañía presentó una nueva gama de electrodomésticos integrables apoyada en Inteligencia Artificial y en su sistema 6TH SENSE, una tecnología que detecta condiciones y ajusta funciones de forma automática, con una idea central: reducir decisiones, no sumar botones.

El hallazgo de fondo no está en una función aislada, sino en la filosofía. Según defiende la marca, el verdadero avance del hogar inteligente no consiste en llenar la cocina de opciones, sino en quitarle al usuario la supervisión constante para que solo intervenga en la parte final: cocinar, servir y comer.

El avance tecnológico consiste en delegar decisiones en algoritmos para que el usuario solo se preocupe de tareas finales como comer, señala el director de marketing de Whirlpool en España.

La clave se entiende mejor con una analogía doméstica. Durante años, muchos electrodomésticos funcionaron como una casa con demasiados interruptores: para encender una sola luz había que recordar qué botón iba con qué ambiente. Whirlpool propone otro mecanismo: un cableado central que decide solo qué circuito activar según lo que detecta.

Whirlpool  presentó una nueva gama de electrodomésticos apoyada en Inteligencia Artificial

Eso es, en términos simples, lo que hace la IA en estos equipos. No “cocina” por la persona, pero sí actúa como un copiloto que corrige temperatura, tiempo o consumo en tiempo real para evitar que el usuario tenga que estar comprobándolo todo.

En los hornos, la pieza clave es una sonda térmica rígida de cuatro puntos. Ese sensor mide la temperatura interna del alimento en varios lugares a la vez y permite ajustar la cocción sin intervención manual, incluso en preparaciones líquidas, donde el punto exacto suele ser más difícil de calcular.

Es como pinchar un asado con un termómetro que, además de leer, también mueve solo las perillas del horno.

Una cocina que se adapta sola

La nueva gama añade otras funciones pensadas para eliminar microdecisiones. Cook4 permite cocinar hasta cuatro platos simultáneamente sin mezcla de olores gracias a una gestión de ventilación más precisa. También suma modos como AirFry, para freír con aire con una bandeja específica, y una función Pizza que alcanza los 310°C.

En las placas de inducción aparece otro cambio de lógica. FlexiZone y FlexiFull detectan el tamaño del recipiente y adaptan la superficie de calor automáticamente, en lugar de obligar al usuario a encajar la olla en una zona fija. El sistema ChefControl, además, permite variar la temperatura desplazando la sartén sobre la placa, sin tocar controles táctiles.

La escena recuerda a una cocina profesional, pero traducida al hogar. En vez de abrir y cerrar mandos a cada segundo, basta con mover el recipiente como quien corre una olla de una hornalla fuerte a otra más suave.

Los lavavajillas siguen el mismo patrón. Usan Inteligencia Artificial para ajustar agua y energía según la carga y el nivel de suciedad, y añaden NaturalDry, un sistema de secado más eficiente que mejora el resultado final sin exigir nuevas configuraciones.

La oportunidad para el usuario es directa: menos tiempo vigilando, menos margen de error y menos desgaste mental en tareas pequeñas pero repetidas. Ese es el interruptor que Whirlpool quiere activar en la cocina conectada.

Si esa promesa se cumple en el uso diario, el hogar inteligente podría dejar de parecer una oficina con demasiados paneles de control y acercarse, por fin, a lo que siempre debió ser: una casa donde la tecnología trabaja en silencio.

0 0 votos
Valoración del artículo
Suscribirte
Notificar sobre
guest
0 Comentarios
Más Antiguos
Más Nuevos Más Votados
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios