¿Cómo sabe una mano cuándo tomar una fruta y cuándo dejarla un día más en la planta? Esa decisión, que parece simple en una huerta, suele ser el punto más frágil de una cosecha delicada: cortar antes de tiempo o apretar de más puede arruinar una pieza valiosa.
Ese es el problema que quiso resolver la Universitat Politècnica de València con Dragonbot, un robot inteligente diseñado para recolectar fruta del dragón de forma autónoma y selectiva. El hallazgo no está solo en que se mueve y corta: decide qué fruto está listo y cuál debe quedarse en la planta.
El desarrollo fue impulsado por el Laboratorio de Robótica Agrícola junto con el Instituto ai2 y varias empresas tecnológicas. Según los investigadores, se trata del primer robot creado específicamente para automatizar la cosecha de pitaya, un cultivo que gana peso en la región mediterránea por su resistencia y su valor comercial.

Los resultados validan la viabilidad del robot para cosechar pitaya y también otros frutos delicados, subrayan los responsables del proyecto. Allí aparece la pieza clave: no se limita a recoger, sino que analiza antes de actuar.
En términos simples, Dragonbot funciona como un electricista cuidadoso frente a un tablero de luces. Mira cada “interruptor”, evalúa cuál debe activarse y recién entonces mueve la mano. Si una fruta todavía no está madura, el sistema no toca ese cableado natural. Para hacerlo combina inteligencia artificial, visión por ordenador (análisis de imágenes por cámaras) y un brazo robótico. Las cámaras observan cada pitaya, los algoritmos calculan su grado de maduración y luego el brazo ejecuta la orden con precisión.
Después llega el mecanismo físico, que es casi tan importante como el digital. El robot incorpora una garra pensada para sujetar sin lastimar, dedos neumáticos flexibles y un sistema de corte con hoja vibratoria y tijeras neumáticas, es decir, herramientas que separan la fruta con un gesto firme pero suave.
Una cosecha con ojos, mano y criterio
A diferencia de otros equipos automáticos, Dragonbot no recoge todo lo que encuentra. Ese es su engranaje central. GreenVision aportó el sistema para estimar la maduración, mientras que Nutai desarrolló algoritmos de visión artificial para localizar el punto exacto de corte.

Además, el robot se desplaza sobre una plataforma autónoma con tracción en las cuatro ruedas, dirección en dos ruedas y suspensión independiente. Traducido a la rutina del campo: puede moverse por terrenos agrícolas sin perder estabilidad, como un carrito reforzado que lleva una mano experta encima.
Inderen, por su parte, facilitó un entorno de pruebas agrivoltaico, un espacio que combina agricultura y paneles solares. Allí se ajustó tanto el diseño mecánico como la programación completa de la recogida y el depósito de la fruta.
Qué revelan las pruebas reales
Los datos son la parte más concreta del hallazgo. En ensayos reales, Dragonbot logró recolectar con éxito más del 75% de las pitayas maduras. Y menos del 12% de las frutas recogidas sufrió daños durante el proceso. No es un detalle menor. En cultivos delicados, cada golpe, presión o corte incorrecto se traduce en pérdidas. Por eso, este tipo de automatización aparece como una oportunidad para reducir desperdicios y sostener la calidad comercial.

Además, el proyecto fue financiado por el programa de Proyectos Estratégicos en Cooperación de la Generalitat Valenciana con fondos FEDER y terminó seleccionado como caso de éxito en Innova Connect. Eso refuerza una idea que empieza a tomar forma en el campo: la IA no siempre llega para reemplazar, a veces llega para afinar la mano.Si ese mecanismo sigue mejorando, la cosecha de frutas delicadas podría parecerse menos a una apuesta y más a encender el interruptor correcto en el momento justo.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








