¿Y si la farola que te ilumina al volver a casa también pudiera “pensar” un poco? No como un gran cerebro digital, sino como ese electrodoméstico pequeño que resuelve una tarea puntual sin depender de toda la instalación de la casa.
La empresa británica Conflow Power Group acordó con el estado de Katsina, en Nigeria, el despliegue de 50.000 farolas iLamp con chips Nvidia Jetson AGX Orin. La pieza clave no es la luz, sino el mecanismo de cálculo que convierte a cada poste en un nodo de inteligencia artificial.
La propuesta revela un cambio de estrategia. Frente a centros de datos cada vez más grandes, con alta demanda eléctrica y refrigeración intensiva, aparece una red distribuida de pequeños puntos de proceso. En conjunto, Conflow estima una capacidad de 13,75 PetaOPS, una medida de operaciones de cálculo por segundo.
No se trata de reemplazar a los grandes complejos donde se entrenan modelos de IA. El propio enfoque apunta a la edge computing (computación en el borde), es decir, procesar cerca de donde ocurre el dato: una cámara, un cruce vial, una alerta local o una conexión de barrio.
También te puede interesar:G-Assist de Nvidia: Ahora con Plugins para Spotify, Twitch y GeminiLa analogía más clara es la del cableado de una casa. Un gran centro de datos sería la central eléctrica: potente, costosa y pensada para alimentar mucho a la vez. Estas farolas, en cambio, funcionan como una red de enchufes inteligentes repartidos por la ciudad, cada uno con su propio interruptor y una tarea concreta.
Así, en lugar de enviar todo a una única sala llena de servidores, parte del trabajo se hace en la misma esquina donde se genera. Ese mecanismo reduce viajes de datos y descarga a la infraestructura central. También abre una oportunidad para respuestas más inmediatas en tráfico, seguridad o conectividad local.
Cada iLamp integra un panel solar cilíndrico, batería, iluminación LED y un módulo de procesamiento. El engranaje técnico gira alrededor del chip Nvidia Jetson AGX Orin, diseñado para bajo consumo. Su demanda ronda los 15 vatios, una cifra lo bastante contenida como para operar con energía solar.
Una farola que ilumina y procesa
Esa es la parte más llamativa del sistema: no necesita una gran conexión eléctrica ni refrigeración por agua, dos piezas muy costosas en la IA actual. En un momento en que las grandes tecnológicas buscan nuevas fuentes de electricidad, la idea de usar mobiliario urbano ya instalado gana peso.
También te puede interesar:G-Assist de Nvidia: Ahora con Plugins para Spotify, Twitch y GeminiAdemás, la seguridad física aparece como otro interruptor del diseño. Si alguien intenta extraer el chip, el sistema lo inutiliza para impedir su reventa. El titular habla de chips que “explotan”, pero la clave real es un bloqueo interno que los vuelve inservibles si son manipulados.
Sin embargo, el hallazgo tiene límites claros. Muchos chips modestos no equivalen automáticamente a un gran centro de datos. Los expertos advierten que sumar nodos pequeños no siempre reproduce la eficiencia, la coordinación ni la potencia bruta necesarias para entrenar modelos complejos.
También hay una pregunta más doméstica que técnica: quién mira y quién guarda lo que se recoge en la calle. Porque estas farolas pueden convertirse en soporte para cámaras, sensores o sistemas de reconocimiento. Y ahí la discusión ya no pasa solo por energía o rendimiento, sino por control de datos en espacios públicos.
La oportunidad y la alerta
La oportunidad es evidente: llevar cierta inteligencia artificial al lugar exacto donde hace falta, con menor impacto ambiental y una respuesta rápida. La alerta también: cuanto más “inteligente” es el mobiliario urbano, más importante se vuelve decidir quién enciende ese interruptor digital.
Si el experimento funciona, la ciudad del futuro no solo tendrá luces en las calles. Tendrá pequeños cerebros repartidos entre postes, como un cableado invisible que procesa cerca, consume menos y obliga a pensar mejor qué clase de red pública se está construyendo.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










