¿Qué ocurre cuando un asistente digital puede comprar, leer información o resolver tareas por cuenta propia? La comodidad parece inmediata, pero también abre una pregunta doméstica: quién conserva la llave de esa nueva puerta que se abre dentro del teléfono.
OpenAI presentó Dots en su evento DevDay como un asistente de inteligencia artificial capaz de ejecutar acciones de forma autónoma. Sam Altman, CEO de la compañía, sostuvo que el hallazgo clave no está solo en lo que hace la herramienta, sino en los límites que cada persona puede fijar.

La propuesta llega pocas semanas después de Muse, el agente de IA de Meta lanzado el 8 de septiembre. Muse tuvo un crecimiento veloz y alcanzó 600.000 usuarios activos diarios en Estados Unidos, según datos de Apptopia citados por The Verge, aunque también acumuló cuestionamientos por privacidad y seguridad.
Alexander Embiricos, responsable del producto Codex de OpenAI, señaló que la empresa busca crear el asistente “más fiable, seguro y protegido”. El mensaje funcionó como una comparación directa con Meta, aunque OpenAI no mencionara a su rival en cada intervención.
También te puede interesar:Meta Muse y el Modelo Ava: la Superapp de IA para Controlar el OrdenadorLa diferencia está en quién controla el interruptor
La analogía más simple es pensar en un asistente de IA como una persona a la que se le entrega acceso a una casa. Puede encender luces, pedir comida, ordenar papeles o abrir una puerta. Pero el mecanismo central es decidir qué habitaciones puede visitar y cuáles deben permanecer cerradas.
Dots intenta funcionar como una casa con llaves separadas y un tablero de interruptores. Altman mostró controles para limitar sus acciones, como impedir que realice compras por encima de un monto definido. El usuario fija una frontera antes de que el asistente actúe.

Además, OpenAI ofrece a empresas una opción de retención cero (datos que no quedan guardados en sus servidores). Es una pieza clave para compañías que trabajan con documentos internos, información de clientes o estrategias que no deberían permanecer almacenadas tras una tarea.
Muse, en cambio, reemplazó a OpenClaw, una herramienta que se ejecutaba directamente en el ordenador del usuario. Meta trasladó el servicio a su nube, es decir, a computadoras remotas administradas por la compañía, con la promesa de corregir problemas anteriores de seguridad.
También te puede interesar:Meta Muse y el Modelo Ava: la Superapp de IA para Controlar el OrdenadorSin embargo, el cableado de la privacidad generó dudas. Muse viene configurado para que Meta use la información ingresada para entrenar sus modelos, salvo que el usuario desactive manualmente esa opción. En otras palabras, la puerta está abierta de inicio y la persona debe recordar cerrarla.
Un investigador detectó una vulnerabilidad de día cero, un fallo desconocido que podía permitir tomar el control de Muse, que Meta ya corrigió. También se informaron problemas previos al lanzamiento que podían haber dado acceso a bases de datos internas de la empresa.
Datos personales y una oportunidad de confianza
Las críticas no se limitaron a los fallos técnicos. Un periodista de Inc. denunció que Muse leyó y subió mensajes privados sin que él lo pidiera. Un youtuber relató que el agente compartió su domicilio con un desconocido a través de Marketplace.
Por otra parte, instrucciones internas reveladas por Wired indicaron que Muse crea perfiles automáticos de personas relevantes para el usuario. Esos perfiles pueden reunir datos sobre familiares, parejas, amistades o compañeros de trabajo, incluidos intereses, cumpleaños e historial de la relación.
El problema es que esas personas pueden no haber usado Muse ni autorizado ese procesamiento. Meta aún puede acceder a la información de cada máquina virtual, una computadora aislada dentro de sus sistemas, aunque prometió para finales de año un mecanismo criptográfico, una protección basada en claves matemáticas, que impediría ese acceso de forma verificable.
Dots no ha registrado hasta ahora incidentes comparables, pero su alcance también es más reducido: solo está disponible en planes de ChatGPT desde 100 dólares mensuales. Menos usuarios no eliminan un riesgo, aunque reducen la cantidad de personas expuestas mientras el producto madura.
La oportunidad para estos asistentes no será hacer más tareas, sino demostrar que pueden hacerlo sin llevarse las llaves de toda la casa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










