Cien dólares al mes. Esa es la cifra mágica que OpenAI parece haber fijado para darte un empleado digital que nunca duerma. Tras meses de rumores sobre hacia dónde iba la IA generativa, por fin sabemos que la compañía de Sam Altman está probando en la sombra un asistente permanente para ChatGPT. Y no, no es un simple bot de texto.
La filtración ha saltado justo horas antes del esperado DevDay 2026 en San Francisco. Varios usuarios de la red social X han cazado referencias claras en la propia infraestructura de la plataforma a un tal «o», descrito literalmente como tu always-on assistant. Un asistente siempre activo. Así de simple.
Y es que el gran salto aquí no es presentar otro modelo fundacional con más parámetros que el anterior, sino lograr la verdadera omnipresencia. La promesa es que «o» funcione en segundo plano de forma continua, ejecutando tareas aunque tú no tengas abierta la pestaña del navegador ni la app en el móvil.
El misterio del sufijo de correo: ¿qué hará «o» por nosotros?
En concreto, si miramos el código filtrado que ha puesto patas arriba a la comunidad de desarrolladores, aparecen dos campos que han hecho saltar todas las alarmas: `display_name: «o»` y `email_suffix: «-o»`. Esto nos dice muchísimo más sobre la arquitectura del proyecto de lo que parece a simple vista.
Básicamente, significa que este asistente podría disponer de su propia identidad de correo electrónico integrada en el sistema. Imagina la escena: en lugar de copiar y pegar largos textos en un chat tradicional, simplemente pones en copia a tu asistente en un hilo de emails conflictivo y él se encarga de procesarlo.

Pero claro, la letra pequeña de esta filtración es que OpenAI no ha soltado prenda sobre su nivel real de autonomía. Aún desconocemos si esa dirección de email asociada al asistente servirá únicamente para recibir avisos pasivos, o si, por el contrario, tendrá permisos avanzados para enviar mensajes y negociar en tu nombre.
A ello se le suma el elefante en la habitación de cualquier sistema autónomo: el tratamiento de datos. Delegar la gestión de tu bandeja de entrada a un sistema que opera por libre requiere una confianza absoluta. Hasta ahora, la compañía no ha explicado cómo protegería la privacidad del correo electrónico si terminase cediendo su gestión a una IA que no requiere supervisión humana constante.
El plan Pro de 100 dólares y el brutal coste de la inferencia
Como era de esperar, mantener un cerebro digital razonando en segundo plano las 24 horas del día no sale barato. El coste computacional de la inferencia continua es un reto colosal incluso para los gigantes indiscutibles del sector tecnológico.
Si miramos los números desgranados en la filtración, «o» figuraba como el plato fuerte del nuevo plan ChatGPT Pro, una suscripción que costará unos dolorosos 100 dólares mensuales. Evidentemente, esta herramienta se situaría rápidamente entre las funciones de mayor consumo de recursos de toda la plataforma de OpenAI.

Por si fuera poco, junto a este asistente omnipresente, el paquete premium incluiría otras ventajas de gran calibre. Hablamos de una mayor cuota de uso para herramientas como Work y Codex, 100 GB de almacenamiento de archivos, memoria de contexto máxima y acceso anticipado a nuevas funciones. Todo un arsenal pensado para heavy users.
Es decir, la verdadera IA autónoma va a ser un lujo, al menos en sus primeras etapas. Un pipeline de tareas que se procesa sin que exista una conversación abierta devora muchísimos más recursos que una consulta puntual, donde tú lanzas un prompt y esperas un par de segundos. Por esa misma regla de tres lógica, parece muy poco probable que veamos a «o» llegar a corto plazo al actual plan Plus de 20 dólares.
Dos vías paralelas: ¿En qué se diferencia «o» de Aeon?
Para enredar un poco más la madeja, las recientes filtraciones de código también han destapado referencias a «Aeon». Se trata de un sistema interno destinado a crear agentes personalizados directamente en los espacios de trabajo corporativos de ChatGPT.
En un principio, la comunidad pensó que eran la misma herramienta con distinto nombre, pero la realidad apunta en otra dirección. «Aeon» y «o» parecen ser proyectos totalmente distintos. El primero estaría puramente enfocado a flujos de trabajo empresariales complejos, mientras que «o» sería el mayordomo digital definitivo para el usuario particular dispuesto a rascarse el bolsillo.

Toda esta avalancha de datos nos deja a las puertas del DevDay 2026. Con sesiones técnicas, demostraciones en directo y un montón de desarrolladores esperando novedades, el evento tiene la obligación de aclarar si Aeon y «o» comparten una base técnica común o si han evolucionado como desarrollos independientes.
Veremos si la competencia responde a tiempo. Si este asistente logra integrarse de manera fluida en el email y trabajar sin que tengamos que llevarle de la mano, estaremos ante un salto gigantesco en nuestra relación diaria con las máquinas. La pelota está en el tejado de OpenAI, y el mercado aguanta la respiración.

Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
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