¿Puede una marca que muchos asocian con viejos teléfonos volver al centro del mapa tecnológico? Eso es lo que está ocurriendo con Nokia, empujada ahora por una pieza menos visible para el usuario, pero clave para la vida digital: las redes que alimentan la inteligencia artificial y los centros de datos.
Hoy Nokia ya no compite por el bolsillo donde va el móvil, sino por el cableado central que hace funcionar la nube, la IA y los grandes servidores. Esa nueva lectura explica buena parte de su resurgimiento. La señal más visible está en Bolsa. Las acciones de Nokia suben un 124% en lo que va de año y un 163% en los últimos doce meses. Además, volvió a ser la empresa cotizada más valiosa de Finlandia tras 15 años, con una capitalización de 71.720 millones de euros.
Justin Hotard, consejero delegado de la compañía, señaló que la demanda global en este ámbito se aceleró con fuerza en los últimos meses. Y no es un matiz menor: la previsión de crecimiento anual de este mercado pasó del 16% al 27%.

La clave está en entender qué vende hoy Nokia. Ya no se trata solo de antenas o equipos de telefonía, sino de fibra óptica, redes IP y enrutadores, los “dirigentes” del tráfico digital. Un centro de datos funciona como un edificio lleno de habitaciones donde miles de máquinas procesan información al mismo tiempo. Para que no se “salten los fusibles”, hacen falta conexiones rápidas, estables y seguras. Ahí entra la fibra óptica, que sería el cable principal, y los enrutadores, que operan como el tablero que reparte la energía a cada cuarto.
En otras palabras, la inteligencia artificial no vive solo de chips brillantes. Necesita tuberías de datos. Y Nokia encontró en esa infraestructura una oportunidad que hoy resulta más rentable que insistir únicamente en la 5G, un mercado que perdió impulso en inversión.
El nuevo engranaje de Nokia
Los números del primer trimestre revelan ese giro. El negocio de redes para IA y servicios en la nube creció un 49% interanual y llegó a 350 millones de euros. Ese segmento ya representa el 8% de las ventas totales, el doble que un año antes, y sumó pedidos por 1.000 millones de euros. Además, en febrero de 2025, Nokia compró Infinera por unos 2.000 millones de euros. Esa adquisición reforzó su presencia en Norteamérica y la convirtió en el segundo mayor proveedor mundial de redes de fibra óptica, solo por detrás de Huawei.

La operación también le abrió la puerta a clientes de peso, como Google y Microsoft, dos nombres centrales en la carrera por la IA. Luego llegó otro interruptor para el mercado: el acuerdo con Nvidia en octubre de 2025. La firma estadounidense invirtió 1.000 millones de dólares para quedarse con el 2,9% de Nokia y colaborar en AI-RAN (redes móviles con IA nativa) y en 6G.
No es el único factor. También pesa la geopolítica. La desconfianza de varios países occidentales hacia Huawei y ZTE dejó a Nokia como una de las pocas opciones capaces de ofrecer soluciones completas y seguras. Esa ventaja le permitió ganar licitaciones en Europa y América.
Por qué importa más allá de la Bolsa
En Estados Unidos, por ejemplo, el veto a proveedores chinos facilitó contratos sensibles. Uno de los más llamativos fue el de Lockheed Martin, que eligió a Nokia para una red 5G militar destinada a vehículos y plataformas de combate de Estados Unidos y aliados de la OTAN.
Para el usuario común, todo esto puede parecer lejano. Pero no lo es. Cuando una IA responde más rápido, una nube empresarial falla menos o un servicio digital soporta millones de consultas, detrás suele haber un engranaje físico que sostiene esa promesa. Nokia quiere ocupar justamente ese lugar.
La incógnita, claro, sigue abierta. El mercado ya le está pidiendo resultados a la altura de la expectativa. Pero el movimiento revela algo más profundo: a veces, para volver a ser relevante, no hace falta recuperar el viejo aparato de la sala, sino convertirse en el cable oculto que enciende toda la casa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








