Nvidia confirmó la adquisición de Hugging Face por 12.930 millones de dólares, tras semanas de rumores. El hallazgo central de la operación es que la plataforma, fundada en 2016, mantendrá su promesa de apertura aun bajo el control del principal fabricante de chips para IA.
Hugging Face reúne tres millones de modelos, un millón de aplicaciones, más de 18 millones de desarrolladores y medio millón de conjuntos de datos. Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, aseguró que los usuarios podrán seguir eligiendo modelos, nubes y proveedores sin obligación de usar computación de Nvidia.
“Hugging Face seguirá siendo una plataforma abierta para todo el ecosistema de IA”, sostuvo Huang al anunciar la compra.
La clave está en entender qué compra Nvidia. Hugging Face funciona como una gran ferretería digital: allí los desarrolladores encuentran piezas, planos y herramientas para construir sistemas de inteligencia artificial sin tener que empezar desde cero.
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Un modelo abierto es, en términos simples, un programa cuyo funcionamiento puede ser revisado y adaptado. Los modelos de pesos abiertos, los valores numéricos que guían sus respuestas, permiten además que otros equipos los instalen y ajusten según sus necesidades.
La biblioteca digital y el cableado de Nvidia
La analogía doméstica ayuda a ver el mecanismo. Hugging Face es la casa con muchas habitaciones; cada una guarda una herramienta distinta. Nvidia fabrica buena parte del cableado y los generadores que mantienen encendida esa casa cuando se necesita mucha energía de cálculo.
La compra une la biblioteca de modelos con el cableado que permite ponerlos a trabajar. Los desarrolladores podrán, al menos según el compromiso anunciado, llevar sus propias herramientas y conectar la casa a otros proveedores.
Sin embargo, Nvidia obtiene una oportunidad clara. Aunque no obliga a usar sus chips, controlar la plataforma le permite diseñar un entorno especialmente cómodo para su hardware. Es como administrar una estación de servicio abierta a todos, pero hacer que sus surtidores sean los más fáciles de encontrar.
La empresa ya publicó más de 500 modelos y 250 conjuntos de datos abiertos en Hugging Face. También busca vender a clientes empresariales capacidad de computación que no utiliza, empaquetada con los servicios de la plataforma.

Clem Delangue, consejero delegado de Hugging Face, señaló que la comunidad demostró que la empresa podía ser una alternativa a las API de código cerrado, interfaces que permiten usar un modelo sin mirar su interior. Pero subrayó que la siguiente etapa exige más capacidad informática, apoyo, colaboración y visibilidad.
Los números explican la escala del salto. Hugging Face había recaudado más de 395 millones de dólares; su ronda de 2023 alcanzó los 235 millones. Según The Information, la compañía registra 150 millones de dólares de ingresos anualizados, una medida que proyecta los ingresos de un año a partir del ritmo actual.
La seguridad es otra pieza clave. Huang sostiene que los modelos de frontera, sistemas con capacidades muy avanzadas, pueden alimentar defensas autónomas que revisan amenazas de forma continua. En julio, Delangue afirmó que un modelo abierto de Nvidia ayudó a Hugging Face a defenderse de ciberataques después de que alternativas propietarias no lograran hacerlo.
Para quien usa una aplicación cotidiana, el cambio puede parecer invisible. Pero detrás de cada respuesta automática, filtro de fraude o asistente digital habrá una casa más grande, con nuevas habitaciones y un interruptor de cómputo cada vez más potente.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











