Según nos informa La Razón: Corea del Sur recurre a muñecos con inteligencia artificial para acompañar a personas mayores que viven solas. Empresas como Hyodol ya suman unos 15.000 usuarios con dispositivos que conversan, recuerdan rutinas y activan alertas si detectan una posible situación de riesgo.
La pieza clave aparece en que Corea del Sur ya tiene más del 20% de su población por encima de los 65 años y, entre los mayores de 80, la tasa de suicidio alcanzó 53,3 casos por cada 100.000 habitantes en 2024. Además, las viejas casas de tres generaciones casi desaparecieron, y con ellas también se aflojó un cableado afectivo que antes estaba dentro del hogar.

Algunos usuarios no los viven como una máquina. Un hombre de más de 90 años contó que hablar con su muñeca le resulta natural, parecido a conversar con sus nietos. Y personas como Lee Ha-seon señalan que estos asistentes reducen la sensación de soledad y empujan hábitos saludables, como moverse más o hacer ejercicio.
La compañía Hyodol subraya que, muchas veces, el descuido en la vejez está más ligado a la soledad que a un deterioro físico o cognitivo.
Un interruptor emocional dentro de un muñeco

El mecanismo no es mágico. El muñeco: escucha, detecta señales y enciende un interruptor interno. Si nota silencio prolongado, pregunta. Si reconoce una rutina pendiente, la recuerda. Si no hay movimiento, puede activar una alarma.
Por eso su diseño importa tanto como el software. No tienen pantallas y están inspirados en la forma de un niño pequeño. Esa decisión elimina la frialdad de un aparato clásico y deja visible otra clave: no se busca solo informar, sino generar vínculo para que la persona quiera usarlo todos los días.
Además, incorporan ChatGPT, un modelo conversacional de IA (inteligencia artificial que responde en lenguaje natural), para mantener charlas y analizar el estado emocional del usuario. También llevan sensores de movimiento, detectores básicos de actividad física, y sistemas de monitorización del sueño, el registro de descanso nocturno a lo largo del tiempo.
Es, en términos simples, como tener una tubería de señales dentro del hogar. Por un lado circula compañía. Por el otro, datos útiles para cuidar la salud. Si una de esas tuberías se corta, el sistema lo revela rápido.
Qué puede cambiar en la vida diaria
La aplicación práctica es inmediata. Estos muñecos recuerdan la medicación, animan a salir a caminar, cantan, proponen interacción lúdica y vigilan especialmente la noche y las primeras horas del día, cuando una caída o una descompensación pueden pasar desapercibidas.
También incluyen un engranaje de seguridad conversacional. Evitan temas sensibles como política, violencia u odio y redirigen el diálogo hacia asuntos neutrales. Es una barrera simple, pero clave, para que el acompañamiento no se convierta en una fuente de tensión o confusión.
Hyodol comercializa servicios de dos años con mantenimiento y monitorización por unos 1.000 dólares. Y ya trabaja en nuevas funciones, como imitar voces familiares, mientras se expande a otros mercados e idiomas, incluido el inglés. Incluso existe interés institucional en España y Cataluña por este tipo de herramienta.
Las encuestas de satisfacción muestran otra pieza importante: muchos usuarios se sienten menos deprimidos y más acompañados. No reemplaza a una familia ni resuelve por sí solo el envejecimiento. Pero sí puede actuar como ese pequeño interruptor que, en una casa demasiado silenciosa, vuelve a encender algo esencial.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








