Se acabó la fase de pruebas de laboratorio y el marketing de consumo masivo. Anthropic y OpenAI han decidido asaltar directamente las cuentas bancarias de las grandes corporaciones. Y no lo harán vendiendo simples suscripciones mensuales a sus plataformas web, sino creando enormes filiales dedicadas exclusivamente a la implantación empresarial de la inteligencia artificial.

El primer golpe en la mesa lo ha dado el creador de la familia de modelos Claude. Recientemente, Anthropic anunció una joint venture estratégica de la mano de pesos pesados absolutos de Wall Street. La misión no es otra que llevar su tecnología hasta las entrañas de las empresas tradicionales.

En concreto, el Wall Street Journal informó que la nueva empresa fue valorada en 1.500 millones de dólares. Nada de rondas tímidas. Cada uno de los socios fundadores, entre los que se encuentran titanes como Blackstone, Goldman Sachs y Hellman & Friedman, ha inyectado 300 millones de dólares de golpe. Una auténtica locura.

A ello se le suma el respaldo de fondos de inversión masivos como Apollo Global Management, General Atlantic y Sequoia Capital, que no han querido quedarse fuera de la jugada. Hay mucho dinero en juego.

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OpenAI responde con «The Development Company» a una escala monstruosa

Pero claro, Sam Altman no se iba a quedar de brazos cruzados viendo cómo su mayor rival le come la tostada corporativa. La respuesta de los creadores de ChatGPT está a punto de cristalizar en otra estructura financiera casi idéntica.

Como era de esperar, su escala es mucho mayor. Hace poco, Bloomberg informó de que esta nueva filial de OpenAI operará bajo el nombre de The Development Company. Buscan levantar nada menos que 4.000 millones de dólares provenientes de 19 inversores distintos. Y lo hacen con una valoración de salida de 10.000 millones de dólares.

OpenAI responde con "The Development Company" a una escala monstruosa

Si miramos la lista de apoyos financieros de OpenAI, encontramos firmas de la talla de TPG, Bain Capital o Brookfield Asset Management. Lo más llamativo de este movimiento defensivo es que no hay ni un solo inversor repetido entre los bandos de Anthropic y OpenAI. El mercado de capitales se ha partido en dos mitades exactas. Así de simple.

El modelo Palantir: ingenieros incrustados en la oficina del cliente

Quizás te preguntes por qué necesitan crear start-ups secundarias si ya desarrollan la mejor tecnología base del planeta. El motivo es simple: vender un LLM a empresas medianas y grandes requiere un enfoque que va mucho más allá de facilitar una API.

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Básicamente, ambas compañías han decidido copiar descaradamente el modelo de negocio que hizo de oro a empresas como Palantir. Hablamos de la figura del ingeniero desplegado en cliente (o forward-deployed engineer). Es decir, enviar a tus propios programadores a las oficinas del comprador para que entiendan sus problemas reales.

El modelo Palantir: ingenieros incrustados en la oficina del cliente

De esta forma, los técnicos de la IA trabajan codo con codo con los equipos de IT o el personal clínico de la empresa contratante. Te construyen una solución RAG o un pipeline totalmente a medida, integrado en tus flujos de trabajo diarios. Esto garantiza contratos multimillonarios y una dependencia tecnológica altísima a largo plazo.

Por si fuera poco, la estrategia apunta a escalar rápidamente. Estas implementaciones estarán enfocadas especialmente en compañías de tamaño medio en diversos sectores, asegurando que la IA no se quede solo en las Big Tech, sino que penetre en la economía real.

Y es que aquí reside el verdadero truco de magia de estas alianzas. Al asociarse con gestores de activos alternativos, tanto Anthropic como OpenAI se aseguran un acceso preferente a todas las empresas participadas por esos mismos fondos. Los inversores financian la filial y, a cambio, obtienen herramientas de IA para sus empresas en cartera, capturando mayor valor económico en el proceso. Negocio redondo para ambas partes.

Cifras astronómicas y la antesala de la salida a bolsa

Evidentemente, todo este movimiento tectónico ocurre en un momento de pura efervescencia para el sector. Los grandes laboratorios están acumulando un nivel de capital que asusta, preparando el terreno para futuras e inminentes salidas a bolsa.

Para que te hagas una idea de los números que manejan hoy en día, a finales de marzo OpenAI comunicaba inyecciones de liquidez sin precedentes. Sus rondas más recientes hablan de una financiación de 122.000 millones de dólares, catapultando la valoración teórica de la compañía hasta los 852.000 millones.

Cifras astronómicas y la antesala de la salida a bolsa

Por su parte, la competencia aprieta el acelerador. Los datos filtrados apuntan a que Anthropic está en las fases finales de una ronda salvaje de 50.000 millones, buscando alcanzar una valoración que rozaría los 900.000 millones de dólares. La máquina de quemar billetes para comprar GPUs y entrenar modelos ni se inmuta.

Todo indica que la verdadera guerra por la inteligencia artificial ya no se gana en las tablas de rendimiento técnico, sino en los despachos de las multinacionales. Quien logre tejer la red comercial más sólida y vender mejor la implantación de sus sistemas, se quedará con el mercado entero. Veremos cómo responde la industria del software tradicional a esta agresiva invasión.

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