Imagínate la escena típica de nuestro día a día. Estás en el tren de vuelta a casa, tu Mac se ha quedado en reposo encima de la mesa de la oficina y de repente necesitas probar un código o lanzar una simulación urgente. Hasta ahora, mala suerte y a encender el portátil al día siguiente. Pero parece que OpenAI tiene entre manos una solución que roza la ciencia ficción.
Y es que la compañía liderada por Sam Altman está ampliando de forma muy discreta el alcance de Codex, su agente especializado en programación. El objetivo es brutal: permitir que esta IA opere aplicaciones de macOS incluso cuando el ordenador esté totalmente bloqueado o durmiendo. Así de crudo.
Todo esto nace como una evolución natural de la función de control remoto que asomó la cabeza el pasado 14 de mayo en la propia app móvil de ChatGPT para iOS y Android. Una actualización que pasó un poco por debajo del radar para el usuario medio, pero que sentaba las bases de lo que estamos viendo ahora.
Actualmente, el invento es útil pero bastante limitado. Los usuarios pueden revisar resultados en la pantalla del móvil, aprobar ciertos comandos de terminal, cambiar de modelos y enviar nuevas tareas a un Mac que tenga ejecutando la app de escritorio de Codex. Un buen parche para salir del paso. Pero claro, aquí topamos con el gran muro técnico de esta generación de IA.
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Si miramos las tripas del sistema, el problema es evidente. Para que un modelo de inteligencia artificial interactúe con un sistema operativo a través de lo que llamamos Computer Use, necesita ver y tocar. Requiere que la sesión del Mac esté completamente desbloqueada y activa para poder escanear la pantalla, mover el cursor por la interfaz y escribir texto simulando un teclado humano. Pues bien, superar esta estricta limitación técnica es exactamente lo que OpenAI está intentando conseguir. Quieren quitar de en medio el factor físico.

En la práctica, esto permitiría controlar completamente tu equipo de escritorio desde el teléfono móvil, sin necesidad de teclear contraseñas ni poner el dedo en el Touch ID. Podrías pedirle a la IA que abra entornos de desarrollo pesados, pruebe interfaces gráficas, ejecute compilaciones de software o acceda a bases de datos locales de forma totalmente remota.
Como era de esperar, este movimiento en el tablero no ocurre en un vacío competitivo. OpenAI siente el aliento de Anthropic constantemente en la nuca. Su gran rival ya lanzó una funcionalidad parecida para el sistema Claude Code el pasado mes de febrero.
La letra pequeña es que la opción de Anthropic también se da de bruces contra la misma pared: no sirve de mucho si el Mac tiene la pantalla de bloqueo activada. El primero de los dos gigantes que logre saltarse esa restricción, se llevará el mercado de los desarrolladores de calle.
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Aquí es donde la historia se pone realmente interesante a nivel corporativo. Y también donde surgen las dudas más serias sobre la viabilidad a corto plazo del proyecto.
Permitir que un agente de software de terceros interactúe libremente y ejecute acciones complejas en una sesión bloqueada es, literalmente, la antítesis de la filosofía de Cupertino. Entra en conflicto directo con los rígidos estándares de seguridad de macOS, diseñados precisamente para aislar los datos cuando el usuario no está presente.

Evidentemente, cualquier arquitectura que mantenga un agente inteligente funcionando a pleno rendimiento y saltándose la pantalla de bloqueo va a ser mirada con lupa. Apple no suele ser muy amiga de ceder el control del sistema a aplicaciones de terceros. No les hará ninguna gracia.
A ello se le suma otro frente abierto que promete cambiar cómo organizamos nuestro hardware en casa o en la oficina. Según las filtraciones sobre la interfaz en desarrollo, OpenAI no se conforma con vincular un único ordenador por usuario.
Están explorando activamente la capacidad de conectar y gobernar múltiples dispositivos de escritorio bajo un mismo panel de control. Es decir, podrías tener Codex instalado en un Mac Mini sin monitor (headless) escondido en un armario actuando como servidor, y operarlo remotamente desde tu portátil principal o tu teléfono móvil.
Básicamente, tu bolsillo se convertiría en el centro de mando de una pequeña flota de ordenadores operados cien por cien por inteligencia artificial. De momento, no hay una fecha marcada en el calendario para que veamos este nivel de control remoto funcionando en abierto. Desde OpenAI tratan esta mejora como una iteración constante dentro de su entorno de desarrollo, y no como un lanzamiento de producto independiente que vayan a anunciar con confeti.

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