¿Te cruzaste alguna vez con un abuelo entrañable, un monje sereno o una granjera convincente en redes sociales que te daba consejos de salud con una seguridad absoluta? La escena parece cotidiana. El problema es que esa persona quizá nunca existió.
Eso es lo que revela el divulgador Miguel A. Lurueña, que identificó en apenas dos horas más de 170 perfiles de supuestos expertos en alimentación y bienestar que en realidad eran avatares generados por inteligencia artificial. El hallazgo expone un mecanismo tan simple como inquietante: rostros distintos, guiones casi calcados y un objetivo central, captar atención.
Además, la pieza clave no está solo en la imagen. Estos perfiles cambian de edad, ropa o escenario para conectar con públicos diferentes, pero el cableado del mensaje se repite. Hablan con tono firme, lanzan advertencias llamativas y ofrecen soluciones rápidas sobre temas que suelen despertar miedo o curiosidad.
Lurueña es categórico al describirlo como una “producción de bulos a escala industrial”. “El ojo humano ya no es suficiente para distinguir la realidad de la ficción”, advierte al subrayar que fotos y videos ya no funcionan como una prueba automática de autenticidad.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsPrimero, la IA detecta qué temas generan más reacción. Luego produce el guion. Después crea un avatar y lo pone a hablar. Ese proceso automatizado permite fabricar muchas piezas en poco tiempo y sin grandes conocimientos técnicos.
En términos simples, el avatar funciona como una carcasa. El guion es el motor. Y la plataforma social actúa como la cinta transportadora que reparte el producto. El resultado es un flujo constante de videos que parecen caseros o espontáneos, aunque responden a una producción masiva y sistemática.
El interruptor económico detrás del fenómeno

El incentivo principal suele ser el dinero. Estas cuentas buscan monetizar visualizaciones, atraer clics o vender productos. Para eso usan mensajes optimizados, es decir, diseñados para retener la mirada unos segundos más y empujar una acción concreta.
Ahí aparece otro engranaje clave. La inteligencia artificial generativa (sistemas que crean texto, voz o imagen desde cero) abarata y acelera todo el circuito. Lo que antes requería cámara, edición y una persona frente al lente, ahora puede resolverse con herramientas accesibles y un esquema repetible.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsSin embargo, el problema va mucho más allá del lucro. La difusión de consejos falsos sobre alimentación o salud puede afectar decisiones cotidianas y poner en riesgo a personas vulnerables. Un bulo sobre un alimento, un suplemento o un tratamiento no solo confunde: también puede dañar.
Y ese mismo mecanismo puede moverse a otros terrenos.
Según advierte Lurueña, esta tecnología también puede utilizarse para desprestigiar empresas, erosionar la confianza en sectores completos o intervenir en campañas electorales y procesos de desestabilización política. La oportunidad para manipular crece a medida que las imágenes hiperrealistas se vuelven más difíciles de detectar.
Cómo mirar estos contenidos con otro filtro

Por eso, la recomendación ya no pasa por “fiarse de lo que se ve”. El nuevo reflejo debería ser otro: desconfiar cuando el mensaje parece demasiado perfecto, demasiado alarmante o demasiado inverosímil. Esa pausa crítica puede funcionar como un interruptor de seguridad.
Quedan pequeños indicios que a veces delatan el origen artificial, pero cada vez son menos evidentes. La tecnología avanza rápido. Y mientras ese borde entre lo real y lo sintético se vuelve más borroso, la mejor defensa sigue siendo una atención más activa.
En un escenario donde cualquiera puede parecer experto con solo apretar un botón, distinguir la verdad ya no depende solo de los ojos. Depende, cada vez más, de revisar qué hay detrás del rostro, del tono y de esa receta que se repite una y otra vez.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











