Durante Meta Connect, la compañía presentó las Ray-Ban Meta Audio, sus primeras gafas inteligentes sin cámara. El hallazgo comercial es claro: Meta quiere conservar la utilidad de la inteligencia artificial sin cargar con el mecanismo que más dudas despierta, la posibilidad de grabar a otras personas.

Las gafas con cámara se consolidaron como el wearable, un dispositivo que se lleva puesto, más visible de la era de la IA. Sin embargo, Meta también enfrenta rechazo por casos de grabaciones sin consentimiento, restricciones en determinados espacios y denuncias sobre un uso indebido en exámenes.

La nueva apuesta prescinde de la lente y se concentra en el sonido. Permite escuchar música, atender llamadas y hablar con Meta AI para hacer preguntas, configurar recordatorios o enviar mensajes sin sacar el teléfono del bolsillo.

Alex Himel, vicepresidente de wearables de Meta, señala que el sistema solo espera una palabra clave y que no envía información antes de detectarla.

Una casa con timbre, pero sin mirilla

La analogía doméstica ayuda a entender el cambio. Las Ray-Ban Meta Audio funcionan como una puerta con timbre: permanecen cerradas hasta que alguien pulsa el botón con una palabra clave. Después, el asistente empieza a escuchar la petición concreta.

Permite escuchar música, atender llamadas y hacer preguntas a Meta AI, configurar recordatorios o enviar mensajes sin sacar el teléfono del bolsillo.

Es un mecanismo parecido al de un altavoz doméstico con asistente de voz. Las gafas no registran audio de forma continua, según Meta dice que, sino que mantienen activo un detector limitado para reconocer la orden de activación.

La diferencia central está en la mirilla. Al quitar la cámara, las gafas ya no capturan lo que ocurre delante del usuario. Esa ausencia no resuelve todos los debates sobre datos y asistentes de voz, pero sí elimina el componente que convertía una conversación, una calle o una clase en una escena potencialmente grabable.

Además, sacar ese engranaje libera espacio y peso. El modelo más ligero pesa 43 gramos, frente a los cerca de 51 gramos de las Ray-Ban Meta con cámara. La autonomía también alcanza hasta 12 horas, una cifra pensada para cubrir una jornada completa.

Las Ray-Ban Meta Audio están disponibles en los diseños Clubmaster y Burbank por 349 euros. Meta las define como un dispositivo más potente que unos auriculares, porque el audio se combina con un asistente capaz de ejecutar pequeñas tareas cotidianas.

La cámara no desaparece del catálogo

La compañía, sin embargo, no abandona la fórmula que la llevó a dominar este mercado. Las Ray-Ban Meta Gen 3 incorporan cámara, nuevo micrófono para llamadas más nítidas y nueve horas de uso. Se ofrecen en los estilos Wayfarer, Zena y Aviator desde 449 euros.

Meta no apaga la cámara para todos: ofrece una alternativa para quienes priorizan discreción y autonomía.

Meta también amplía su gama con las Meta Glasses Capri y Nova, modelos con cámara desde 309 euros y diseños orientados al público femenino. Es decir, el interruptor no apaga la cámara para todos: ofrece una alternativa para quienes priorizan discreción y autonomía.

En el mismo evento, Meta mostró unas gafas de realidad virtual de 100 gramos para interiores, con pantalla micro OLED 5K, 12 GB de memoria RAM y llegada prevista para primavera de 2027. También adelantó el Muse Charm, un colgante que alojará al agente de IA Muse.

La oportunidad de las Ray-Ban Meta Audio está en convertir las gafas en una herramienta de compañía, no en una cámara ambulante. Para muchos usuarios, ese pequeño cambio de cableado puede ser la diferencia entre llevar tecnología encima y sentir que la tecnología invade la habitación.

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