Andreessen Horowitz lanzó la Horowitz Andreessen Academy, una institución en San Francisco que promete formar a jóvenes para el sector tecnológico sin seguir el recorrido universitario tradicional. Su primer programa comenzará en otoño de 2027, durará un año, no cobrará matrícula y tendrá cerca de 50 estudiantes.
El hallazgo detrás de la iniciativa no es una nueva herramienta de IA, sino un cambio de mecanismo educativo. La academia, dirigida por Gagan Biyani, cofundador de Udemy, aceptará solicitudes desde el 22 de septiembre de 2026 y apuntará a graduados de secundaria de 16 a 20 años, además de estudiantes con hasta dos años cursados en universidades de élite.

Biyani señala que el objetivo es desarrollar tres piezas clave: aprender a construir de forma nativa con inteligencia artificial, dominar las habilidades interpersonales y sostener la ambición para impulsar proyectos propios.
La academia no contará con acreditación universitaria durante su etapa inicial. Su propuesta busca competir con una parte central de la experiencia universitaria: el acceso a conocimientos, contactos y oportunidades laborales.
Una escuela pensada como un taller de proyectos
La analogía es sencilla. Una universidad convencional puede parecerse a una casa donde primero se estudia el plano, se memoriza el nombre de cada herramienta y, mucho después, se permite tocar la caja de fusibles. La Horowitz Andreessen Academy quiere funcionar como un taller abierto: los alumnos entran, prueban, equivocan una conexión y vuelven a encender el sistema.
Entre el 75% y el 80% del tiempo estará dedicado a crear proyectos reales o desarrollar ideas propias. No habrá exámenes ni tareas convencionales. En lugar de priorizar notas, el proceso de admisión revisará portfolios, es decir, muestras concretas de trabajos realizados, entrevistas y pruebas de razonamiento.
El resto de la formación abordará ingeniería de inferencia de IA, el proceso de hacer que un modelo responda de forma eficiente, además de desarrollo y escalado de aplicaciones, o la capacidad de llevar un producto desde una idea pequeña hasta muchos usuarios. También habrá contenidos sobre ventas, financiación para empresas emergentes y diseño de sistemas de inteligencia artificial.
La clave está en que el alumno no solo aprenda a usar una herramienta. Deberá entender el cableado que conecta una idea con un producto, un cliente y, si hace falta, un inversor.

Las clases estarán a cargo de emprendedores tecnológicos. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, figura entre los posibles profesores o invitados. Además, los participantes deberán vivir en San Francisco, una decisión que los coloca dentro del ecosistema de Silicon Valley y cerca de compañías que pueden convertirse en empleadores o socios.
El proyecto recibió 42 millones de dólares de financiación inicial. Andreessen Horowitz aportó 35 millones y otros inversores sumaron los siete restantes. También cuenta con el respaldo de Anthropic, Google, Meta, Nvidia, OpenAI y Palantir.
La red de a16z, como se conoce a Andreessen Horowitz, reúne unas 850 empresas y alrededor de 18.000 puestos de trabajo disponibles. Esa infraestructura puede ser una oportunidad inmediata para quienes no quieran fundar una compañía, aunque la academia también prevé ayudar a financiar los proyectos con mayor potencial.
Ben Horowitz sostiene que la educación diseñada para la Revolución Industrial no se adapta por completo a la revolución de la inteligencia artificial.
La institución planea solicitar autorización para abrir un programa de dos años desde otoño de 2028. Si obtiene luz verde, la matrícula podría igualar o superar el coste de universidades privadas de élite, donde numerosos centros ya exceden los 100.000 dólares anuales con alojamiento y otros gastos.
Por ahora, la propuesta gratuita de un año pone sobre la mesa una alternativa concreta: menos pupitres orientados al examen y más espacio para aprender a encender, reparar y construir las máquinas del nuevo mundo digital.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.







