¿Qué ocurriría si el ordenador de casa pudiera responder a una inteligencia artificial sin pedir permiso a un servidor lejano? La idea parece cómoda: más control, respuestas inmediatas y menos dependencia de una suscripción. Pero para Sam Altman, también es una forma poco eficiente de usar un recurso cada vez más caro.
El CEO de OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, aseguró en una entrevista con Cheeky Pint que es “bastante terrible” que la memoria RAM de un PC se utilice solo el 5% del tiempo. La RAM, la memoria rápida que guarda datos mientras el equipo trabaja, se convirtió en una pieza clave para alimentar modelos de IA.
El hallazgo detrás de esa frase no está solo en el ordenador doméstico. Las grandes compañías de inteligencia artificial demandan enormes cantidades de RAM para sus centros de datos, grandes edificios llenos de servidores, y esa presión ya elevó el precio de este componente. Los fabricantes, según el análisis, priorizan a quienes compran millones de unidades.
Altman abordó la posibilidad de ejecutar IA localmente, es decir, directamente dentro del ordenador del usuario y sin depender de internet. Sin embargo, explicó que considera una mala idea trasladar esa carga a cada PC.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaLa RAM como una despensa compartida
La comparación más simple es pensar en la memoria RAM como una despensa de cocina. Un ordenador personal puede tener estantes vacíos durante buena parte del día. En cambio, un centro de datos funciona como un restaurante abierto las 24 horas: siempre hay pedidos, ingredientes entrando y cocineros usando cada espacio disponible.
La postura de Altman plantea que una gran despensa compartida puede aprovecharse mejor que miles de despensas domésticas medio vacías. Ese es el mecanismo económico que sostiene a los servicios de IA en la nube: concentrar la potencia y repartirla entre millones de consultas.
Pero la analogía también deja ver el otro lado. Si una persona puede montar su propia cocina potente, ya no necesita pedir cada comida afuera. Ejecutar un modelo local permitiría trabajar con ciertos sistemas de IA desde el propio equipo, una oportunidad atractiva para quienes buscan privacidad o quieren usar herramientas sin pagos recurrentes.

OpenAI cuenta con algunos modelos de código abierto, programas cuyo funcionamiento puede revisarse y modificarse. Su negocio central, sin embargo, depende de modelos de código cerrado, sistemas cuya estructura interna no se publica y que operan en infraestructura de la empresa.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaEl cableado detrás de las suscripciones
La preocupación comercial aparece con claridad en ese cableado. Si los ordenadores personales alcanzan suficiente potencia para ejecutar modelos avanzados, como el hipotético GPT-6 Luna mencionado en el análisis, los usuarios podrían necesitar menos los servicios remotos de pago.
Por eso, la discusión sobre la RAM no trata solamente de un componente. Trata de quién controla el engranaje central de la inteligencia artificial: el usuario desde su escritorio o las empresas desde sus centros de datos.
Además, el encarecimiento de la memoria puede afectar a quienes planean renovar un equipo. Un PC preparado para IA local requiere más RAM y otros componentes robustos, mientras que un servicio en la nube desplaza ese costo hacia una cuota mensual o anual.
La frase de Altman revela una tensión que recién empieza: para las compañías, la memoria debe trabajar sin pausa; para el usuario, tenerla en casa puede significar independencia. En esa despensa digital, cada estante libre será también una decisión sobre cuánto poder conservar cerca.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










