¿De qué sirve resolver un ejercicio de programación en una entrevista si una inteligencia artificial puede hacerlo mejor en segundos? Esa pregunta, que hasta hace poco parecía lejana para la mayoría de los candidatos, ya cambió una puerta de entrada al empleo tecnológico.
Felix Rieseberg, gerente de ingeniería de Anthropic, eliminó los ejercicios de código de las entrevistas de su equipo porque Claude, la IA de la compañía, supera a muchos aspirantes en esas pruebas. El hallazgo lo comunicó el 27 de octubre de 2026 en su blog y en X.
Rieseberg dirigió la ingeniería de Claude.ai, la aplicación de escritorio de Claude Code y Cowork. Para él, pedir un pequeño reto en React, una biblioteca para construir interfaces web, tiene hoy un valor parecido al de preguntar por lenguaje ensamblador: una habilidad que fue central, pero ya no mide el trabajo real.
La decisión no significa que programar haya dejado de importar. Revela que el mecanismo para detectar talento está perdiendo una de sus piezas clave: la prueba aislada que mide cuánto código puede escribir alguien sin ayuda.
También te puede interesar:El Próximo Modelo de Anthropic podría anunciarse en las próximas semanasAntes, esos retos eran un indicador “débil pero útil” del futuro desempeño. Sin embargo, Rieseberg sostiene que ahora los mejores creadores pueden destacar aunque no brillen frente a una consigna breve y artificial.
La IA como calculadora y el nuevo valor del criterio
La analogía doméstica ayuda a entender el cambio. Una entrevista tradicional se parece a pedirle a una persona que haga una cuenta larga a mano, sin calculadora, para decidir si sabe administrar una casa. La operación puede mostrar una destreza, pero no explica si esa persona detecta una pérdida de agua, ordena gastos o toma una decisión urgente.
Claude funciona como esa calculadora, aunque mucho más compleja: recibe una instrucción y propone código, corrige errores y arma una primera versión de un producto. Los agentes de programación, asistentes de IA capaces de escribir código de forma autónoma, vuelven menos decisivo memorizar herramientas y librerías.
También te puede interesar:El Próximo Modelo de Anthropic podría anunciarse en las próximas semanasLa clave, según Rieseberg, está en quién sabe qué construir y por qué. El cableado técnico sigue siendo necesario, pero la central del trabajo empieza a desplazarse hacia el criterio, la empatía con el usuario y el impulso para convertir una necesidad en algo funcional.
Ese interruptor ya se vio dentro de Anthropic. Anthony Morris y Alice Zhao, dos ingenieros recientes, crearon durante un fin de semana un prototipo de interfaz gráfica para Claude Code, que hasta entonces solo se utilizaba con comandos de texto.
Ocho días después, Anthropic lanzó una primera versión pública. El caso muestra una oportunidad concreta para perfiles nuevos: una idea ambiciosa puede recorrer el pasillo que separa una conversación de un producto mucho más rápido que antes.
Rieseberg aconseja comprender qué necesita la empresa, elegir una propuesta relevante y construir un prototipo funcional en un fin de semana. No plantea que la experiencia sea inútil, sino que la antigüedad ya no garantiza la iniciativa. En su mirada, el hambre por construir puede adelantar a años de conocimiento acumulado.
Las pruebas todavía dominan las contrataciones
El giro de Anthropic no describe aún a todo el sector. Nicole Bachaud, economista laboral de ZipRecruiter, advierte que las tecnológicas no están abandonando de forma masiva las evaluaciones de habilidades.
Una encuesta de octubre de 2026 a 1.500 empleadores reveló que el 62,5% de las empresas del sector de la información exige pruebas formales en la solicitud inicial. Es la proporción más alta entre los sectores analizados.
Pero Bachaud también señala una carencia que encaja con la decisión: el 61,5% de esos empleadores considera que el pensamiento crítico es el principal punto débil de los candidatos. Jaana Dogan, ingeniera principal de Google, expresó un interés similar por evaluar cómo los aspirantes usan agentes de programación.
Rieseberg admite que todavía no encontró el reemplazo perfecto. Por ahora revisa currículums y portafolios en busca de pequeños proyectos que demuestren gusto, empatía y razonamiento basado en principios.
La entrevista de programación no desaparecerá de un día para otro. Pero, como una casa que incorpora nuevos interruptores, el empleo tecnológico empieza a iluminar otras habilidades: no solo quién sabe conectar los cables, sino quién entiende qué habitación necesita luz.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










