¿Qué ocurre cuando una herramienta que millones de personas usan para preguntar, resumir o escribir deja de ser solo una aplicación cotidiana y empieza a funcionar como el motor silencioso de grandes compañías? OpenAI parece haber cruzado ese umbral.
El hallazgo lo reveló Greg Brockman, presidente de OpenAI, el 4 de noviembre durante una conferencia organizada por The Wall Street Journal en Napa, California. Según explicó, la mayor parte de los ingresos de la empresa ya proviene de ventas a compañías, por encima del dinero que generan los usuarios individuales.

La señal es relevante porque ChatGPT sigue siendo la puerta de entrada más visible de OpenAI, con más de 900 millones de usuarios semanales y más de 50 millones de suscriptores. Sin embargo, el engranaje financiero de la firma ahora gira cada vez más en oficinas, equipos de desarrollo y grandes sistemas internos.
Brockman también consideró posible que OpenAI esté preparada para salir a bolsa en 2027. Su respuesta fue “creo que sí”, aunque no confirmó una fecha ni comprometió formalmente a la empresa a cotizar ese año.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaLa conversación, titulada “OpenAI’s Race to Scale”, fue conducida por la periodista Keach Hagey.
La IA como una central eléctrica para las empresas
La pieza clave ya no es solo conversar con una IA, sino conectar ese sistema al cableado del trabajo diario. Eso incluye redactar informes, analizar documentos, atender consultas internas y asistir a programadores que construyen productos digitales.
En esa estrategia aparece Codex, el agente de programación, un sistema capaz de ejecutar tareas de código de forma autónoma. No se trata simplemente de sugerir una línea de texto: funciona como un ayudante que recibe una reparación, revisa las herramientas disponibles y avanza con una parte concreta del trabajo.

Ese mecanismo ayudó a OpenAI a recuperar terreno frente a Anthropic, su principal rival. Brockman describió el primer semestre como un período difícil, cuando Anthropic ganó espacio entre clientes empresariales. Pero la adopción de herramientas de programación basadas en agentes, programas que completan tareas con varios pasos, cambió el panorama durante el tercer trimestre.
También te puede interesar:OpenAI Lanza el Modo Visión en Tiempo Real y Compartir Pantalla en EuropaEntonces, las ventas de OpenAI a empresas superaron a las ventas dirigidas a consumidores.
Una carrera con cuentas más visibles
En marzo, OpenAI había informado que las empresas aportaban más del 40% de sus ingresos. En ese momento facturaba cerca de 2.000 millones de dólares al mes y esperaba que el negocio corporativo igualara al de consumidores hacia finales de 2026.
Las declaraciones de Brockman indican que ese interruptor se activó antes de lo previsto. La compañía pasó de depender de una audiencia masiva a convertir su tecnología en infraestructura para otras organizaciones.

La carrera tiene además un componente financiero. OpenAI aceleró la búsqueda de capital tras aplazar sus planes de cotización y buscó compromisos para una ronda de hasta 30.000 millones de dólares. Anthropic, por su parte, podría salir a bolsa antes de que termine 2026, según Reuters.
Si ambas empresas cotizan, deberán mostrar con mayor detalle sus ingresos y el gasto que sostienen sus centros de datos: enormes instalaciones de servidores que procesan la inteligencia artificial. Para usuarios y empresas, esa transparencia puede ser una oportunidad para entender cuánto cuesta mantener encendida esta nueva central digital.
La clave es que la IA ya no solo responde desde una pantalla: empieza a convertirse en el cableado invisible de buena parte del trabajo moderno.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










