¿Qué pasa cuando un currículum no lo mira una persona, sino una máquina que ya llega con ideas hechas sobre tu edad? La promesa era acelerar la selección laboral. El problema es que ese atajo puede cerrar puertas antes de tiempo.
Un estudio de la Universidad de Melbourne revela que la inteligencia artificial también puede copiar uno de los sesgos más viejos del mercado de trabajo: la preferencia por la juventud. En pruebas con ChatGPT, los investigadores detectaron una inclinación sistemática a recomendar candidatos jóvenes para puestos ficticios.
El hallazgo fue más marcado en sectores tecnológicos. Cuando el sistema recibió pedidos vinculados con “entusiasmo y nuevas ideas”, priorizó perfiles de entre 21 y 30 años, mencionó de forma secundaria a personas de 30 a 45 y dejó fuera a los mayores de 45. La investigadora principal, Alysia Blackman, advierte que la expansión de estas herramientas en recursos humanos puede agravar la discriminación por edad. Si el sesgo entra en el sistema, también puede escalar con él, subraya el trabajo al poner el foco en un mecanismo que ya preocupa a reguladores.
La pieza clave está en cómo aprende la IA generativa (sistemas que producen texto a partir de grandes volúmenes de datos). No piensa como una persona. Funciona más como un filtro de agua conectado a una cañería vieja: si el cableado original trae impurezas, el resultado puede salir más limpio en forma, pero no necesariamente en contenido.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsEn este caso, esa “cañería” está hecha de textos, patrones y asociaciones previas sobre el trabajo y la edad. Si durante años se repitió que los jóvenes son más dinámicos, creativos o adaptables, el modelo puede tomar ese estereotipo como si fuera una regla práctica.
Y ahí aparece el interruptor más delicado: la palabra usada en la consulta. Pedir “nuevas ideas” o “entusiasmo” activó una respuesta que empujó hacia la juventud, como si el sistema asociara automáticamente innovación con una franja etaria concreta.
El engranaje invisible del sesgo
El estudio también encontró otra señal fuerte. Cuando se preguntó por trabajos adecuados para personas mayores, ChatGPT sugirió empleos poco cualificados, peor remunerados o no asalariados, como reparto, voluntariado o tareas freelance. En cambio, para personas jóvenes ofreció una lista mucho más amplia, de hasta 14 categorías profesionales. Entre ellas aparecieron marketing digital, tecnología, investigación, turismo, planificación de eventos y sostenibilidad.

La diferencia no es solo simbólica. Revela un mecanismo que puede funcionar como una puerta automática mal calibrada: a unos les abre con facilidad y a otros ni siquiera los detecta. Si estas herramientas se usan para filtrar candidatos, evaluar perfiles o sugerir trayectorias, el sesgo deja de ser una idea y se convierte en una barrera concreta.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsLos autores del trabajo señalan que ChatGPT asocia a los mayores de 45 años con falta de ideas nuevas, resistencia al cambio y baja competencia tecnológica. Del otro lado, atribuye a los jóvenes dinamismo, creatividad y capacidad de aprendizaje. Son estereotipos ya documentados por organismos como la OCDE y el Foro Económico Mundial.
Qué cambia para quienes buscan empleo
La oportunidad, justamente, está en no tratar a la IA como una autoridad neutral. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos ya advirtió que los algoritmos pueden vulnerar leyes antidiscriminación si excluyen grupos protegidos. En Australia y Europa también se estudian controles más estrictos.
Para empresas y consultoras, la señal es clara: no alcanza con usar una herramienta rápida. Hace falta auditarla, revisar qué criterios premia y qué perfiles borra. En recursos humanos, automatizar sin supervisión puede equivaler a esconder prejuicios detrás de una pantalla prolija.
Para los trabajadores, el hallazgo deja una lección incómoda pero útil. La inteligencia artificial no llega vacía: llega con el peso de los datos con los que fue armada. Y si el mercado laboral quiere ser más justo, tendrá que revisar ese cableado antes de dejar que la máquina decida quién enciende y quién queda afuera.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











