Abres TikTok para distraerte cinco minutos y, sin buscarlo, empiezan a desfilar dibujos raros, voces sintéticas y escenas que parecen hechas a toda prisa. El problema no es solo que haya inteligencia artificial. Es que, para muchos usuarios nuevos, ese ya es el paisaje de entrada.

Eso es lo que revela un análisis de Kapwing sobre el fenómeno conocido como AI slop, contenido masivo y de baja calidad creado con IA para sumar visualizaciones. El estudio revisó manualmente 10.742 videos en 20 categorías y puso la lupa en los primeros 500 clips que recibe una cuenta nueva en TikTok.

El hallazgo central es una pieza clave: el 59% de esos primeros 500 videos fue clasificado como AI slop. En YouTube Shorts, en cambio, el mismo análisis encontró un 21%. Dicho de otro modo, TikTok muestra este material a una tasa casi tres veces superior.

Análisis de Kapwing sobre el fenómeno AI slop en TikTok

Además, ha analizado un momento especialmente sensible del sistema: el arranque del algoritmo. Ahí es donde se ve el mecanismo. Antes de que el usuario entrene su feed con gustos propios, la plataforma ya empuja una mezcla abundante de videos artificiales, absurdos o pseudoeducativos.

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La analogía más simple es la de una casa recién habitada. Cuando uno entra por primera vez, espera encontrar las luces, el agua y el cableado básico funcionando. Pero aquí el “cableado” inicial del feed parece venir cruzado: el interruptor del entretenimiento enciende también contenido deformado, incoherente y repetitivo.

El algoritmo actúa como una central eléctrica que detecta qué luz miraste un segundo más y, en lugar de estabilizarla, envía más corriente a ese mismo circuito. Si el usuario se detiene en un video de IA, aunque sea por sorpresa, TikTok interpreta esa señal como interés y refuerza el patrón. Así se forma un ciclo que se retroalimenta.

Kapwing define el AI slop como videos con uso evidente de imágenes generadas por IA o compilaciones pobres con guiones y voces artificiales. En la práctica, incluye personajes animados en situaciones absurdas, lecciones mal armadas y narraciones mecánicas sobre imágenes visualmente inestables.

El engranaje más delicado: el contenido infantil

El área más afectada es la infantil. El 57,4% de los videos de esa categoría fue clasificado como AI slop. En etiquetas como #CartoonKids, la proporción llegó al 97%; en #babysong y #cartoons, rondó el 83%; y en #forkids, el 79%.

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Ahí la preocupación cambia de escala. La doctora Dana Suskind advierte que cada experiencia contribuye a formar conexiones neuronales y que esta exposición puede “cablear” el cerebro de forma incorrecta. No habla de una molestia estética. Habla de desarrollo cerebral y de desinformación a gran escala.

Suskind subraya que cada estímulo deja huella en el cerebro infantil.

El engranaje más delicado: el contenido infantil

Pero el problema no se queda en los dibujos para chicos. El estudio también detectó tasas de entre 33% y 35% en categorías como ciencia, educación, salud e historia. Es decir, el ruido artificial ya no vive solo en el entretenimiento: también ocupa espacios donde mucha gente busca aprender o informarse.

Mientras tanto, YouTube mostró una respuesta más dura. Según el informe, eliminó 16 canales con 35 millones de suscriptores combinados por violar políticas sobre contenido artificial. TikTok, en cambio, parece convivir con este flujo como parte de su comportamiento inicial.

Las medidas que todavía no mueven la aguja

La plataforma introdujo en noviembre de 2025 un control para ajustar la cantidad de contenido generado por IA en el feed. Para entonces ya había etiquetado 1.300 millones de videos como AIGC (contenido generado por IA). También, según ha destinado dos millones de dólares a un fondo educativo de alfabetización en IA.

Sin embargo, esas medidas no redujeron de forma visible el volumen inicial que recibe un usuario nuevo. Y ahí aparece otra clave: este material es barato, inagotable y útil para retener atención. Esa abundancia funciona como una tubería siempre abierta.

La oportunidad para el usuario, por ahora, no pasa por salir corriendo de la IA, sino por reconocer cuándo el feed empieza a llenarse de piezas huecas. Porque en redes, como en una casa, lo importante no es solo tener corriente: también importa qué tipo de energía está entrando desde el primer interruptor.

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