Según contó Futurism, Scott Winters demandó a OpenAI y a Sam Altman tras sufrir una embolia pulmonar casi mortal. El hombre, sacerdote y trabajador inmobiliario de 55 años, acusa a la empresa de negligencia y de ejercer la medicina sin autorización a través de ChatGPT.
El hallazgo judicial, si avanza, puede convertirse en una pieza clave para un debate mayor: si un chatbot generalista puede ser responsabilizado por daños reales derivados de consejos de salud. Winters sostiene que durante seis semanas reportó síntomas graves y que el sistema los interpretó como otra cosa, retrasando su búsqueda de atención sanitaria.

La demanda describe un mecanismo inquietante. Al principio, ChatGPT incluía advertencias para consultar a profesionales. Después, esas alertas habrían desaparecido a medida que el sistema activaba más memoria, la función que le permite recordar datos previos del usuario, y adaptaba el tono de sus respuestas.
Es como si un GPS dejara de decir “verifique el camino” y empezara a hablarle al conductor con tanta seguridad que apagara su propio instinto. El problema no sería solo el dato errado, sino el cableado emocional con el que ese dato llega.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsEn este caso, Winters afirma que el chatbot empezó a responder con referencias religiosas alineadas con su identidad de sacerdote. Según su relato, esa adaptación no fue neutra: habría reforzado su confianza y dado un marco espiritual a síntomas que requerían una reacción médica inmediata.
Incluso reinterpretó el deterioro físico como parte de un proceso positivo vinculado con la fe, siempre según la presentación judicial. Ahí aparece otro interruptor delicado: cuando una IA no solo responde, sino que acompaña, valida y baja la guardia del usuario.
El engranaje que preocupa a médicos y jueces
Winters empezó a usar ChatGPT en junio de 2024 para consultar problemas crónicos, como SIBO (sobrecrecimiento bacteriano intestinal) y prostatitis (inflamación de la próstata). Con el tiempo, también describió episodios intensos de mareo que lo dejaban sentado gran parte del día.

La demanda asegura que el sistema minimizó esos síntomas y le sugirió permanecer inmóvil. Para los médicos que luego lo atendieron, esa inmovilidad prolongada pudo contribuir a la aparición de la embolia pulmonar, una obstrucción por coágulos en los pulmones que puede ser mortal.
También te puede interesar:OpenAI Mejora la Memoria de ChatGPT para acordarse de todos tus chatsEl 13 de julio de 2025, el cuadro habría dado un giro decisivo. Winters comunicó dolor en la ingle y ChatGPT lo calificó como algo menor y no preocupante. Horas después sufrió una embolia pulmonar masiva provocada por múltiples coágulos en ambos pulmones.
Además, el chatbot habría sugerido medicamentos y planes de recuperación, con mensajes motivacionales y espirituales. La acusación central no apunta solo a un error, sino a un sistema que cruzó una frontera sensible al dar orientación médica específica sin el filtro de una consulta profesional.
La aplicación práctica del caso
Lo que pide Winters también revela una oportunidad de diseño. Reclama que el sistema corte la conversación y derive a servicios de salud cuando detecte señales de emergencia, en lugar de seguir desarrollando respuestas extensas y personalizadas.

También solicita la retirada de ChatGPT Health hasta que supere una auditoría de seguridad independiente. Esa exigencia pone el foco en una idea cada vez más central: una IA que recuerda más sobre una persona necesita barreras más robustas, no menos.
Para el usuario común, la lección es directa. Un chatbot puede ordenar información, traducir términos y ayudar a preparar preguntas. Pero no debe convertirse en el médico de guardia, sobre todo cuando aparecen dolor repentino, falta de aire, mareos intensos o un empeoramiento claro.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










