El experto en inteligencia artificial Jon Hernández reveló en un vídeo publicado en TikTok que hacer un deepfake, contenido manipulado para aparentar autenticidad, puede ser “rapidísimo”. El hallazgo inquieta por una razón simple: ya no exige entrenar un modelo propio ni dominar programas profesionales.
La pieza clave está en repartir el trabajo. Una herramienta prepara o sustituye el rostro, otra anima la imagen y una tercera adapta la voz. Así, varias aplicaciones sencillas pueden ensamblar un vídeo falso convincente a partir de instrucciones habituales.

“Hacer un deepfake completo es rapidísimo”, explicó Jon Hernández al describir el proceso básico.
Eso no convierte a toda creación artificial en un fraude. Estas herramientas también sirven para demostraciones consentidas, personajes ficticios o piezas humorísticas claramente identificadas. El interruptor que cambia el resultado es la intención y, sobre todo, el consentimiento de la persona retratada.
Un montaje como una casa con tres habitaciones
El mecanismo puede entenderse como el armado de una casa. En la primera habitación se coloca la fachada: se cambia una fotografía, se sustituye un rostro o se genera una nueva versión del personaje. Es la parte que da al montaje una identidad reconocible.

En la segunda habitación se instala el movimiento. La IA anima la imagen, añade gestos y aplica sincronización labial, el ajuste entre los labios y las palabras. La foto deja de ser una postal y empieza a parecer una conversación.
Por último, la tercera habitación conecta el sonido. Una voz clonada, una imitación digital construida desde muestras de audio, completa el cableado de la ilusión. Rostro, movimiento y voz funcionan como los tres engranajes de una misma máquina de confianza.
El problema aparece cuando esa máquina sitúa a una persona real en una escena que nunca ocurrió. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) advierte que estos montajes pueden reproducir con gran realismo el rostro, los gestos y la voz de alguien. INCIBE, por su parte, señala que el objetivo fraudulento consiste en atribuirle acciones o palabras que nunca realizó.
La imagen en movimiento ya no es una prueba automática de autenticidad. Una llamada con una voz familiar clonada puede pedir una transferencia inmediata, mientras la urgencia actúa como una puerta que se cierra antes de que la víctima pueda comprobar quién está al otro lado.
La verificación como medida de seguridad
La defensa más útil no requiere una herramienta sofisticada. Ante una llamada o vídeo urgente, conviene detener la conversación y contactar con esa persona mediante el número conocido. También puede ayudar una palabra familiar acordada de antemano y ausente de redes sociales.
El riesgo no se limita al dinero. La AEPD incluye la sexualización, la humillación, la pérdida de control sobre la propia imagen y los daños laborales o educativos. Incluso subir fotografías de terceros a un servicio puede abrir una oportunidad de abuso antes de que el contenido se publique.
En España ya hubo sanciones por imágenes íntimas falsas. Asociar un rostro identificable a un cuerpo ajeno puede vulnerar la protección de datos y el derecho a la propia imagen, aunque ese cuerpo haya sido generado de forma sintética.
Desde el 2 de agosto de 2026, el Reglamento europeo de IA exige etiquetar los deepfakes e incluir marcas legibles por máquina, señales que pueden detectar sistemas automáticos. Sin embargo, ese rastro puede perderse si el archivo se recorta, se vuelve a grabar o se reenvía.
Si existe extorsión, desacreditación o una petición de dinero, la recomendación es guardar mensajes, enlaces y números, avisar a la plataforma y acudir a la Policía o al 017 de INCIBE. No conviene compartir el vídeo para preguntar si es falso: frenar su circulación es el primer paso para que la confianza no termine convertida en una trampa.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








