¿Qué pierde una familia cuando tira un libro viejo que parecía no valer nada? A veces no desaparece solo una historia impresa. También se van las huellas de quien lo leyó, una dedicatoria olvidada o una pista inesperada sobre una época. Ese es el hallazgo que hizo Marçal Font i Espí, antiguo responsable de la librería Fènix de Badalona y profesor de la Universitat de Barcelona. Entre el 30 de abril y el 8 de mayo de 2026 recibió pedidos extraños: manuales de vino, actas de congresos de los años ochenta y dietarios de la Guerra Civil.
Junto con Xavi Vinaixa, investigador y director técnico de Sorensen.ai, Font rastreó el mecanismo y publicó la investigación L’espoli silenciós. Los encargos incluían portes muy caros para libros de escaso valor comercial. La clave era que esos ejemplares no parecían destinados a lectores ni a coleccionistas.

La red identificada compra miles de volúmenes, corta sus lomos para escanearlos y desecha luego el papel. El texto digital alimenta modelos de inteligencia artificial, programas que aprenden patrones a partir de enormes cantidades de lenguaje humano, incluidos sistemas como Claude, de Anthropic.
Vinaixa señala que el límite central de esta carrera no está solo en el silicio, sino en los datos de calidad. Las máquinas necesitan escritura humana variada para evitar que sus respuestas se nutran de textos producidos por otras máquinas y repitan sus propios errores.
También te puede interesar:Anthropic Desarrolla un Modelo de IA Más Potente que Mythos y Asegura que No lo Liberará al PúblicoEl libro como una casa con habitaciones ocultas
La digitalización puede entenderse como copiar el plano de una casa. El archivo conserva la distribución de las habitaciones, es decir, las palabras del libro. Pero si se demuele el edificio, se pierden las marcas en las paredes, el olor de la madera y las reparaciones que hicieron quienes vivieron allí.
Un libro usado no es solo su texto: es un objeto que conserva el cableado de su propia historia. Una errata, un exlibris, una anotación al margen o un papel barato pueden revelar quién fue su dueño, cómo circuló y bajo qué condiciones se imprimió.
Por ejemplo, un volumen publicado en 1939 sobre papel precario puede aportar información sobre la economía de guerra que no aparece en ninguna de sus frases. El escáner captura las letras, pero no siempre mantiene visible esa procedencia ni permite revisar el objeto original. La investigación conecta este fenómeno con una demanda de tres escritores contra Anthropic. Una sentencia de junio de 2025 condenó a la empresa por descargar obras de bibliotecas pirata, pero consideró válido el uso de libros comprados y escaneados bajo el fair use (uso permitido en ciertos casos).
El tribunal entendió que transformar un ejemplar adquirido en un archivo no multiplicaba las copias de la obra. Sin embargo, esa interpretación deja una oportunidad industrial inquietante: destruir el volumen físico acelera el proceso y evita que quede una reproducción material adicional. El patrón ya apareció en Alemania, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia. Muchos libros son títulos de grandes tiradas, pero la compra masiva puede alcanzar documentos difíciles de reemplazar: fanzines, cómics, ediciones clandestinas, obras huérfanas y publicaciones fuera de los catálogos oficiales.
También te puede interesar:Anthropic Desarrolla un Modelo de IA Más Potente que Mythos y Asegura que No lo Liberará al PúblicoLa pieza clave que no entra en un archivo
Font y Vinaixa crearon Cedulari.cat para registrar materiales que no están de forma sistemática en bibliotecas ni en internet. Su propuesta no rechaza digitalizar. Busca hacerlo sin cortar el vínculo entre el dato y su fuente verificable.
Ese enfoque trata los metadatos, datos sobre el origen y la circulación de un documento, como una pieza clave y no como un detalle decorativo. Así, una futura investigación podría comprobar de dónde salió cada información y qué contexto la rodeaba.
La IA puede aprovechar millones de textos para ofrecer respuestas inmediatas. Pero un archivo robusto necesita conservar también la posibilidad de dudar, contrastar y volver al objeto. Cuidar un libro heredado o encontrado en una librería de viejo puede ser, entonces, una forma sencilla de evitar que el pasado termine reducido a pasta de papel.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











