El doctor Pedro Cavadas, cirujano reconstructivo, alertó sobre la circulación en internet y redes sociales de videos falsos que usan su identidad para promocionar productos de salud, belleza y bienestar. Según difundió La Razón, las piezas ofrecen tratamientos de efecto “milagroso” con su imagen y una voz recreada.
El hallazgo tiene una pieza clave: esos contenidos se elaboran con inteligencia artificial, sistemas capaces de generar o modificar imágenes, audios y textos. La tecnología puede imitar gestos, movimientos de boca y tonos de voz hasta construir una escena que parece auténtica a primera vista.
Cavadas es categórico: no recomienda, comercializa ni mantiene relación con los productos que aparecen en esos anuncios. Tampoco él ni la Clínica Cavadas venden por internet pastillas, cremas o tratamientos de este tipo, ni autorizaron el uso de su nombre, imagen, voz o prestigio profesional.
El mecanismo detrás de una recomendación falsa
En este caso, la inteligencia artificial actúa como ese decorador engañoso. Toma fotos, videos o grabaciones previas de una persona y fabrica una versión audiovisual que parece hablar en tiempo real. La cara conocida funciona como una llave de confianza, aunque el mensaje sea completamente ajeno.
El mecanismo también puede incluir clonación de voz, una técnica que reproduce el timbre y la entonación de una persona a partir de audios disponibles. Así, una frase inventada puede sonar como si hubiera salido de la consulta de un profesional real.
Por eso, el problema no se limita a una publicación engañosa. La suplantación de especialistas sanitarios puede confundir a pacientes y consumidores que buscan una respuesta inmediata para una dolencia, una inquietud estética o un problema de bienestar.

La oportunidad para el fraude aparece cuando la urgencia gana terreno sobre la verificación. Un video breve, una promesa contundente y un enlace de compra pueden convertir una duda cotidiana en una adquisición sin garantías.
Qué señales ayudan a detectar el engaño
La primera medida práctica consiste en desconfiar de los tratamientos que prometen resultados extraordinarios en poco tiempo. También conviene revisar si la recomendación aparece en los canales oficiales del médico, la clínica o una institución sanitaria reconocida.
- Evitar compras impulsivas desde enlaces incluidos en redes sociales o videos.
- Comprobar si el producto informa composición, fabricante, registro sanitario y vías reales de contacto.
- Consultar con un profesional antes de usar pastillas, cremas o tratamientos que hagan promesas médicas.
- Reportar las publicaciones que utilicen la identidad de un especialista sin autorización.

El riesgo central está en que estos productos pueden carecer de evidencia científica contrastada o del asesoramiento médico adecuado. Una voz conocida no reemplaza una consulta, un diagnóstico ni una indicación profesional.
La tecnología puede hacer más convincente una falsificación, pero también deja una enseñanza simple: antes de abrir la puerta a una promesa milagrosa, conviene revisar quién sostiene realmente el timbre.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








