¿Qué debería pesar más en un mismo terreno: la promesa de una inteligencia artificial más potente o las semillas de un árbol que casi desapareció? En el condado de Mason, Virginia Occidental, esa pregunta dejó de ser abstracta y hoy divide a vecinos, científicos y funcionarios.
El hallazgo está en un pequeño vivero de castaños americanos, de poco más de media hectárea, plantado en la década de 1970 con semillas de ejemplares que sobrevivieron a una devastadora plaga. El bosque quedó en la mira del Monarch Compute Campus, el centro de datos para IA que la empresa británica Nscale planea levantar con una inversión de hasta USD 20.000 millones.

La Fundación Americana del Castaño considera que estos árboles son una pieza clave: una reserva genética para recuperar una especie que alguna vez dominó los bosques del este de Estados Unidos. Nscale, por su parte, proyecta una instalación de casi 1.000 hectáreas y aún mantiene un acuerdo de compra con el estado, que conserva la titularidad del terreno.
Durante siglos, el castaño americano fue parte del cableado natural de la región. Alimentaba a osos negros y ciervos, y aportaba madera resistente a la putrefacción. Se calcula que hubo hasta 4.000 millones de ejemplares antes de que un hongo llegado desde Asia acabara con casi toda la población en apenas cuatro décadas, a comienzos del siglo XX.
También te puede interesar:Los Emiratos Árabes Unidos invertirán miles de millones para un centro de datos IA en FranciaUna central digital frente a un banco de semillas
El mecanismo del conflicto puede entenderse como una casa que necesita decidir dónde colocar su tablero eléctrico. El campus de Nscale será una enorme central digital: en su primera fase tendrá 1,35 gigavatios, una medida de potencia eléctrica, destinados a computación para inteligencia artificial.
Pero el vivero funciona como otro tipo de central. Cada árbol guarda instrucciones biológicas que podrían ayudar a reconstruir una especie entera. Sus semillas son como copias de seguridad guardadas en un cajón: no parecen decisivas hasta que el sistema principal falla.
Varios ejemplares resistieron durante 35 años a reinfecciones del hongo. El capítulo local de la Fundación Americana del Castaño recogió semillas durante más de una década para sus programas de reproducción de árboles resistentes.
La salida propuesta por el gobernador Patrick Morrisey es trasladar los castaños a otra zona de la parcela a fines de 2027. El movimiento ocurriría durante la latencia invernal, el período de reposo de los árboles, y bajo supervisión de especialistas.
También te puede interesar:Los Emiratos Árabes Unidos invertirán miles de millones para un centro de datos IA en FranciaSin embargo, Amy Metheny, patóloga forestal de la Fundación Americana del Castaño en Virginia Occidental, advierte que los ejemplares podrían morir entre dos y cinco años después del trasplante. La administración estatal sostiene lo contrario: un estudio del Departamento de Agricultura concluyó que los árboles ya se deterioran donde están y que una reubicación cuidadosa podría mejorar su salud, aunque admite que se perderán algunos.
“Profesionalmente”, Metheny considera que el traslado pone en riesgo la supervivencia del vivero.
La presión también llega desde las viviendas cercanas. En septiembre, una tormenta provocó inundaciones después de que cediera parte del vallado de la obra y el agua con escombros alcanzara propiedades colindantes. La autoridad ambiental estatal ordenó a Nscale reforzar de inmediato sus controles contra la erosión.
La compañía negó las versiones virales que anticipaban una tala desde el 1 de noviembre y afirmó que cubrirá los costos de conservación. Su primer tramo debería estar listo a comienzos de 2028, mientras que el proyecto completo podría llegar a ocho gigavatios. Anthropic figura entre sus clientes, con un contrato estimado en USD 45.000 millones por seis años de capacidad informática.
El caso revela una oportunidad incómoda: diseñar la infraestructura de IA sin tratar al paisaje como un obstáculo. Entre servidores, semillas y vecinos, la verdadera pieza clave será saber si el progreso puede mover sus cables sin cortar las raíces que lo rodean.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










