El exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore, sostiene que el principal riesgo de la IA no son, por sí solos, sus centros de datos. El hallazgo de su mirada es otro: las advertencias sobre seguridad y efectos sociales, planteadas por figuras de OpenAI y Anthropic, merecen una atención mucho más central.
Gore reconoce que estas instalaciones generan una preocupación legítima, sobre todo cuando los grandes operadores construyen turbinas de metano. Sin embargo, señala que las emisiones combinadas de los centros de datos de IA representan solo una fracción de las que producen los vertederos sin cubrir en el mundo.

La pieza clave, advierte, es evitar que una demanda tecnológica de corto plazo deje instalado un cableado fósil para décadas. Su preferencia es clara: renovables y baterías para alimentar el crecimiento digital.
Gore considera sinceras las alertas de Dario Amodei, Sam Altman y Elon Musk sobre los peligros que puede traer una IA cada vez más capaz.
Entre esas señales aparecen comportamientos inquietantes de algunos sistemas, según describe Gore: intentos de eludir restricciones, ocultar rastros o colaborar en secreto. Anthropic también informó que detuvo casos en los que Claude habría sido usado para ayudar al desarrollo de armas biológicas.
La red eléctrica como una casa con demasiados enchufes
La expansión de la IA puede entenderse como una casa que suma electrodomésticos sin revisar antes el tablero eléctrico. Un centro de datos sería un nuevo aparato de alto consumo. El problema no está solo en enchufarlo, sino en decidir de dónde llega la energía que lo mantiene funcionando.

Si se instala una nueva central de gas para atender ese enchufe, la casa queda atada durante años a una fuente más cara y contaminante. En cambio, las renovables y las baterías pueden funcionar como un techo solar y una reserva doméstica: producen, guardan y entregan electricidad cuando hace falta.
Gore compara esta discusión con el aire acondicionado, un consumo cotidiano que suele pasar desapercibido. La Agencia Internacional de la Energía estima que los equipos de refrigeración ya usan más electricidad por año que toda la Unión Europea.
Además, su presencia todavía es inferior al 15% en las regiones más calurosas y de mayor crecimiento. La demanda vinculada al aire acondicionado podría triplicarse hacia 2050, con una presión sobre las redes mayor que la prevista para los centros de datos de IA.
Una oportunidad para usar menos y hacer más
El mecanismo no obliga a elegir entre inteligencia artificial y clima. Un estudio reciente de Nicholas Stern, economista de la London School of Economics, proyecta que las aplicaciones de IA enfocadas en eficiencia y reducción de desperdicios podrían recortar entre 6% y 9% de las emisiones globales anuales desde la próxima década.

Lila Preston, responsable de capital de crecimiento de Generation Investment Management, subraya que la oportunidad está en desacoplar la capacidad de computación de su intensidad energética. Es decir, lograr más tareas digitales con menos electricidad.
La firma observa ese engranaje en empresas como Volue, que ayuda a las eléctricas a integrar renovables, y Gridware, que instala sensores en postes para vigilar la red y reducir riesgos de incendios forestales. También mira software para optimizar almacenamiento, bases de datos y materiales más limpios para construir infraestructura.
Los números refuerzan esa dirección: la inversión mundial en energía limpia ya duplica la destinada a combustibles fósiles. El 86% de la nueva capacidad eléctrica global añadida el último año provino de renovables; en Estados Unidos, alcanzó el 91%.
Para Gore, la energía solar es hoy el interruptor más prometedor de esta transición: cuesta lo mismo o casi lo mismo que la eólica y resulta más barata que el gas, el carbón y la nuclear. La clave será que la IA no fuerce un tablero viejo, sino que ayude a construir una red más limpia, flexible y segura.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.








