El consejero de Sanidad y Bienestar Social de Castilla y León, Alejandro Vázquez, defendió en Valladolid que la inteligencia artificial puede transformar la forma de prestar servicios sociales a los ciudadanos. El planteamiento surgió durante el IX Foro «Somos Castilla y León», con la participación del Incibe, universidades y empresas.

El hallazgo central no consiste en reemplazar a médicos, trabajadores sociales o cuidadores. La pieza clave es usar la IA para detectar riesgos, mejorar diagnósticos y ordenar recursos antes de que una enfermedad, una descompensación o una situación de vulnerabilidad se hagan visibles.

Vázquez subrayó que esta tecnología ya es una realidad. En una comunidad con alta esperanza de vida, baja natalidad, población envejecida, enfermedades crónicas y pueblos dispersos, su aplicación puede convertirse en un engranaje útil para acercar la atención a cada domicilio.

La IA como un panel de avisos en casa

La inteligencia artificial puede entenderse como el panel eléctrico de una vivienda. No decide quién vive allí ni sustituye a quien repara una avería, pero recibe señales y enciende un aviso cuando detecta que algo no funciona como debería.

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Los datos son los cables de ese sistema. Si están dañados, incompletos o conectados sin orden, el aviso puede llegar tarde o señalar el problema equivocado. Por eso la gobernanza de datos, las reglas para administrar y proteger la información, se vuelve un interruptor decisivo para que la tecnología sea segura.

Alejandro Vázquez, consejero de Sanidad y Bienestar Social de Castilla y León

En sanidad, ese mecanismo podría revisar cambios relevantes en la evolución de un paciente complejo y alertar al equipo antes de una descompensación. La telemonitorización, el seguimiento remoto de la salud desde el hogar, busca precisamente anticipar esas señales sin obligar a la persona a desplazarse de forma constante.

También puede facilitar diagnósticos más precisos, identificar pacientes con riesgo de desarrollar una enfermedad y proponer tratamientos personalizados. A la vez, la automatización, la ejecución de tareas repetitivas por un sistema, puede liberar tiempo para que los profesionales atiendan lo que ninguna pantalla resuelve: la escucha, el criterio y el trato humano.

La inteligencia artificial puede entenderse como el panel eléctrico de una vivienda.

En los servicios sociales, la misma lógica permitiría localizar indicios de vulnerabilidad o prever qué personas podrían necesitar apoyo. Herramientas como la atención digital personalizada, Sacyl Conecta y los proyectos de seguimiento domiciliario forman parte de esa oportunidad.

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Sin embargo, Félix Barrio, director general del Incibe, advirtió que la regulación por sí sola no alcanza. La cadena de suministro de IA, el recorrido de empresas, programas, datos y equipos que hace posible una aplicación, cambia con rapidez y resulta difícil de controlar desde una sola norma.

El director del Incibe alertó además sobre la expansión de decenas de aplicaciones gratuitas ofrecidas por empresas chinas. El problema no es solo quién crea la herramienta, sino dónde viajan los datos, qué uso reciben y si las personas entienden los riesgos antes de entregar información sensible.

Por eso Barrio defendió ciudadanos formados y concienciados, junto con profesionales capacitados y empresas de proximidad. La seguridad no depende únicamente de una ley: necesita conocimiento experto, criterios éticos y una vigilancia constante sobre el cableado digital.

Miguel Calvo, delegado de Iberdrola en Castilla y León, señaló que la Comunidad cuenta con talento, energía, suelo, infraestructuras, universidades, administraciones implicadas y la presencia del Incibe para impulsar este sector. Carlos Menéndez, vicepresidente primero de las Cortes, añadió que esa capacidad debe llegar también a agricultores, ganaderos, talleres, comercios y pequeñas empresas rurales.

La oportunidad, entonces, no es consumir una caja negra creada lejos. Es construir una IA cercana, transparente y útil, capaz de encender una luz a tiempo sin apagar la parte más importante de los cuidados: las personas.

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