¿Qué ocurre cuando una herramienta pensada para acompañar a los adolescentes funciona como un coche con los frenos opcionales? Para muchas familias, Facebook e Instagram son parte de la rutina. Pero detrás de la pantalla puede haber un mecanismo que prioriza cuánto tiempo se permanece conectado antes que la protección.

Ese fue el hallazgo que expuso Arturo Bejar, exdirector de ingeniería de Meta, durante un juicio federal impulsado por California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey. El proceso analiza el impacto de Facebook e Instagram en la salud mental de adolescentes y de menores de 13 años.

Arturo Bejar, exdirector de ingeniería de Meta

Bejar, el primer testigo de los estados demandantes, declaró que la seguridad infantil era una cuestión secundaria dentro de Meta. Según señaló, Mark Zuckerberg concentraba las decisiones relevantes sobre el diseño de los productos y la protección de los usuarios jóvenes.

La pieza clave, según el exingeniero, era la prioridad que llegaba desde la cúpula. Cuando Zuckerberg establecía un asunto como urgente, la empresa podía aplicar cambios en cuestión de meses. Si no, los equipos continuaban midiendo su rendimiento por usuarios, interacción y tiempo de permanencia.

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“La seguridad era algo secundario”, sostuvo Bejar ante el tribunal.

El airbag que había que encender antes de viajar

La analogía central de Bejar apunta a una función de Instagram llamada Take a Break, una herramienta que invita al usuario a pausar el uso de la aplicación. El problema, explicó, es que no se activa de forma predeterminada y sus avisos pueden descartarse rápidamente.

El airbag que había que encender antes de viajar

Para Bejar, era como un airbag que el conductor debe activar cada vez que entra en un coche. El sistema existe, el cableado está instalado y la tecnología puede funcionar. Sin embargo, la protección queda apagada hasta que alguien recuerda encenderla.

Ese detalle cambia el sentido de una herramienta de seguridad. En una casa, una alarma no depende de que un niño la configure cada noche. En un coche, el cinturón y el airbag no aparecen solo si el pasajero acepta una notificación. La protección robusta actúa antes del golpe.

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Bejar también cuestionó funciones cotidianas como la reproducción automática de videos y los contadores de “me gusta”, visualizaciones, comentarios y seguidores. A su juicio, fueron diseñadas para adultos y pueden resultar intrínsecamente inseguras para adolescentes, porque mantienen activo un engranaje de comparación y atención constante.

El juicio también puso el foco en los menores de 13 años. Meta exige formalmente esa edad mínima para abrir una cuenta, como establece la legislación federal estadounidense sobre privacidad infantil. Sin embargo, Bejar afirmó que Instagram aplicaba un enfoque de “no preguntar, no decir”.

Bejar durante su investigación, detectó decenas de miles de cuentas pertenecientes a menores de 13 años.

Durante su investigación, detectó decenas de miles de cuentas pertenecientes a menores de esa edad. Aseguró que Meta sabía que estaban allí y que contaba con infraestructura técnica para detectar perfiles falsos, identificar cuentas sospechosas y exigir verificaciones.

El interruptor, entonces, no sería tecnológico sino de decisión. La compañía podía revisar señales y pedir pruebas de edad, pero no tenía objetivos ni indicadores para identificar activamente a esos usuarios, de acuerdo con el testimonio.

Bejar rechazó además la respuesta pública de Zuckerberg a las acusaciones de Frances Haugen en 2021. Mientras el CEO afirmó que Meta investigaba de forma continua cómo mejorar sus productos, el exingeniero sostuvo que esa declaración era falsa y cuestionó su fiabilidad respecto de la seguridad infantil.

Los estados buscan forzar cambios en las plataformas y obtener una sanción económica. No es un antecedente menor: otro proceso en el que participó Bejar terminó con una indemnización de 942 millones de dólares y la orden de modificar servicios en esa jurisdicción.

Para padres y adolescentes, la oportunidad está en entender que una función visible no siempre equivale a una protección efectiva. La discusión judicial busca determinar si el airbag digital debe venir encendido desde el primer viaje.

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