El reloj de los fondos europeos estaba a punto de marcar la medianoche y, justo antes de que se cerrara el plazo, el Estado español ha decidido mover ficha. La histórica compañía vasca Sherpa.ai, capitaneada desde Erandio por Xabi Uribe-Etxebarria, acaba de cerrar una ronda de financiación de 18 millones de dólares. Y no es una operación financiera cualquiera. Es la primera vez que el Gobierno entra directamente en su accionariado. Un movimiento estratégico para atar en corto el futuro del software nacional.

El motivo central detrás de esta jugada es bastante transparente si observas cómo respira el mercado actual. Todo el mundo empresarial suspira por integrar un modelo LLM en sus procesos, pero ningún directivo en su sano juicio desea regalar sus bases de datos corporativas a terceros. Aquí es donde entra a brillar la verdadera joya de la corona de esta firma: la soberanía del dato. Así de simple.

Básicamente, la tecnología de Sherpa.ai permite a las corporaciones entrenar inteligencia artificial sin que su información confidencial abandone en ningún momento sus propios servidores locales. Olvídate de subir documentos sensibles a la nube pública para que otras empresas los comparten, los revendan o los utilicen para afinar los algoritmos de la competencia. La privacidad es el nuevo oro, y ellos tienen el pico y la pala.

Si echamos un vistazo al histórico contable, vemos que esta es la primera gran inyección de liquidez que recibe la compañía desde aquel ya lejano 2021. En aquel momento consiguieron levantar 8,5 millones de dólares. Ahora, el nuevo músculo financiero estatal aterriza a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT). Seguro que te suena mucho más si usamos su apodo habitual en los mentideros del sector: la «SEPI digital».

Evidentemente, el Gobierno no asume todo el riesgo en solitario y ha entrado muy bien acompañado a la mesa. La ronda está liderada por Forgepoint Capital, un auténtico peso pesado de Silicon Valley enfocado casi en exclusiva a temas de ciberseguridad. Estos inversores americanos conocen perfectamente el talento local y, como la prensa financiera recoge constantemente, ya habían apostado previamente por otras startups vascas del calibre de Maisa AI o Multiverse Computing. Otros fondos veteranos como Mundi Ventures, Ekarpen y Allegra Holdings también repiten plato en esta operación.

El negocio de entrenar IA sin mirar los datos

Pero claro, la propuesta de Sherpa.ai no se sostiene únicamente con promesas vacías en un bonito PowerPoint corporativo. Llevan operando en las trincheras del software más de una década y ya cuentan con clientes reales, y sobre todo, extremadamente exigentes. Hablamos de mastodontes institucionales como el mismísimo Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH), además de Unicaja, Caja Laboral o Prosegur. Corporaciones masivas donde una sola fuga de datos puede costarte la reputación del siglo.

Un detalle fascinante del ecosistema tecnológico que casi nadie recuerda es que Indra estuvo a punto de adquirir Sherpa.ai hace aproximadamente un par de años. Aunque la compra al final no llegó a buen puerto, esto te da una pista gigantesca del apetito voraz que hay por controlar las cañerías de la infraestructura IA. Sectores fuertemente regulados, como la banca o la sanidad pública, están desesperados por aprovechar las redes neuronales sin estrellarse contra los espesos muros legales de protección de datos.

El negocio de entrenar IA sin mirar los datos

Por esta misma razón, el propio CEO Xabi Uribe-Etxebarria explicaba recientemente que esta nueva ronda de capital servirá principalmente para pisar a fondo el acelerador del desarrollo. Su objetivo inminente es consolidar una plataforma de IA hipersegura, escalable y respaldada por investigación dura. De hecho, acaban de publicar un denso estudio sobre cómo entrenar modelos masivos utilizando datos distribuidos de forma 100% privada. Es, sin duda, un paso gigante hacia lo que muchos llaman el open-source corporativo.

Lluvia de millones sobre el ecosistema vasco

A todo este despliegue técnico le sumamos el siempre complejo factor burocrático de Bruselas. Esta inversión pública se firmó literalmente en el tiempo de descuento, en las frenéticas semanas previas a que expirase el implacable límite del 30 de junio para asignar definitivamente esta partida de los fondos europeos. Así, el Estado asegura su participación accionarial en un nicho de software que ya se considera crítico para la soberanía del país.

Y la realidad pura y dura es que el polo tecnológico vasco está recibiendo una lluvia de atención sin precedentes en su historia reciente. Empresas punteras como Multiverse Computing u Openchip también han recibido inyecciones de capital públicas espectaculares mediante esta misma vía de la SEPI digital. En el caso concreto de Multiverse, los fondos movilizados llegaron a superar los 100 millones de euros. Unas cifras absolutamente mareantes que demuestran que España, por fin, quiere dejar de ser un mero espectador tecnológico.

Ahora, con los bolsillos llenos, el aval incuestionable de Silicon Valley y un empujón institucional sin igual, Sherpa.ai tiene todo de cara. Les toca saltar al ruedo global y demostrar que pueden liderar la ansiada expansión internacional de la IA privada, apuntando directamente a la administración pública, la ciberseguridad y la salud. Las piezas ya están colocadas en el tablero, veremos ahora si los rivales europeos tienen el talento suficiente para responder a esta agresiva ofensiva tecnológica española.

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