¿Qué ocurre cuando la herramienta que acelera una tarea también puede quedarse con ella? Para millones de personas que trabajan cada día frente a una pantalla, esa pregunta dejó de ser una escena lejana de ciencia ficción y empieza a parecerse a una factura que llega antes de tiempo.
El hallazgo inquietante está en la velocidad del cambio. Mientras la invasión rusa de Ucrania, los conflictos en Oriente Medio y la disputa por Taiwán dibujan un escenario geopolítico frágil, la inteligencia artificial avanza como un nuevo engranaje que altera la forma de producir, contratar y despedir.

Larry Ellison, cofundador y exdirector ejecutivo de Oracle, planteó en el evento Oracle AI World que esta expansión podría hacer que “todos sean más ricos” gracias a ingresos universales. Su promesa, sin embargo, admite una espera: los efectos generales podrían tardar más de una década en notarse.
La pieza clave es que la IA ya no se presenta solo como un asistente para el trabajador. Cada vez más empresas la usan como sustituto. Microsoft anunció planes para reducir su plantilla en más de una cuarta parte, una medida que afectaría a unas 60.000 personas.
También te puede interesar:Safra Catz, la CEO de Oracle que en Solo 6 horas Ganó 400 Millones y Alcanzó un Récord MundialTambién Países Bajos prepara una reducción de hasta el 60% de los funcionarios en numerosos departamentos para implantar estos sistemas y ahorrar miles de millones de euros al año.
La renta básica como un nuevo cableado económico
La propuesta de Ellison parte de un mecanismo sencillo de imaginar. Una economía funciona como una casa: durante décadas, el cableado principal fue el trabajo humano. Cada persona conectaba su tiempo, conocimiento y esfuerzo a una empresa, y de allí salía un salario.
Ahora, la inteligencia artificial y los robots prometen añadir nuevos enchufes capaces de producir valor sin descanso. La idea de Ellison es cobrar una parte de la electricidad económica generada por esas máquinas, en vez de gravar principalmente a quien todavía trabaja.

Con ese dinero se financiaría una renta básica universal: una cantidad entregada por el Estado a toda la ciudadanía de manera incondicional. No exigiría estar desempleado, tener bajos ingresos ni demostrar una búsqueda activa de empleo.
También te puede interesar:Safra Catz, la CEO de Oracle que en Solo 6 horas Ganó 400 Millones y Alcanzó un Récord MundialEs importante no confundirla con el Ingreso Mínimo Vital español, vigente desde 2020. Esa prestación exige condiciones de renta y vulnerabilidad. La renta básica universal, en cambio, sería para todos, incluso para quienes mantienen un empleo.
Ellison sostiene que los robots asumirán una proporción creciente de las tareas que las personas no desean hacer. Menciona señales ya visibles, como los cirujanos robóticos y el piloto automático, un sistema que controla parte del vuelo, en la aviación.
Sin embargo, el interruptor no se activa solo con repartir dinero. La Organización Internacional del Trabajo advierte que una renta básica financiada por el Gobierno no resuelve por sí misma el impacto de la automatización sobre el empleo.
La oportunidad y el límite de los robots
Para que el modelo funcione, la IA tendría que aumentar la oferta de bienes y servicios esenciales. Un informe de la ONU señala que la vivienda, la salud, los alimentos de calidad y los cuidados dependen de condiciones materiales que la tecnología mejora de forma parcial y desigual.

Dicho de otro modo: entregar más dinero no sirve si la casa, la consulta médica o la compra semanal siguen siendo escasas y caras. Sería como dar más fichas para una máquina expendedora casi vacía.
Ante ese riesgo, algunos trabajadores miran hacia oficios como albañil, electricista o fontanero. Son tareas con alta demanda y poco relevo generacional, aunque directivos tecnológicos también anticipan robots humanoides capaces de entrar algún día en esos espacios.
La promesa de una sociedad más rica dependerá, entonces, de quién controle ese nuevo cableado y de cómo se reparta su energía. La IA puede ser una oportunidad, pero el futuro laboral no se encenderá con solo pulsar un botón.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.









