¿Tu empresa siente que la inteligencia artificial llegó demasiado rápido y que solo las grandes pueden pagarla? Ese miedo se parece mucho a mirar un tablero eléctrico sin saber qué interruptor encender primero.

La revelación que pone esa idea en duda llega desde Amazon Web Services (AWS), la división de nube de Amazon nacida el 14 de marzo de 2006. Su responsable en España y Portugal, Suzana Curic, sostiene que la clave para usar IA no es una mega inversión inicial, sino tener los datos cerca de la nube y capacidad para adaptarse.

El hallazgo no es menor. AWS, que empezó con un servicio de almacenamiento en internet y hoy reúne 240 servicios, asegura que la nueva aceleración de la IA está avanzando incluso más rápido de lo previsto, mucho más allá de la primera década de expansión del cloud (computación remota por internet).

No se necesita una mega inversión para usar la IA. Hay que estar en la nube, subraya Curic. Y añade una pieza clave: la brecha entre grandes empresas y pymes dependerá menos del dinero que del ritmo de adopción, la formación y el liderazgo.

En cambio, la nube funciona como una central eléctrica bien conectada. Allí los datos quedan más cerca del sistema que procesa la IA, lo que permite activar modelos, seguridad y aplicaciones con una respuesta más inmediata. No se trata solo del “motor”, sino de todo el engranaje que lo rodea.

Por eso AWS insiste en cubrir todas las capas. Tiene chips propios como Trainium y Graviton, procesadores diseñados para entrenar o ejecutar modelos con más eficiencia, y plataformas como Bedrock, una base para usar distintos modelos de IA sin construir todo desde cero. Además, mantiene acuerdos con Anthropic y OpenAI.

El valor no está solo en el modelo

Curic es categórica en otro punto: el valor central no reside únicamente en los modelos de lenguaje, sino en los datos, la seguridad y las aplicaciones reales. Es decir, en la tubería completa y no solo en el grifo.

Según Curic el valor central no reside únicamente en los modelos de lenguaje, sino en los datos, la seguridad y las aplicaciones reales.

Ese enfoque ya se ve en casos concretos. Allianz Seguros, por ejemplo, usa sistemas basados en agentes, programas que actúan como asistentes especializados, para gestionar reclamaciones con múltiples pasos. La tendencia, señala AWS, es rediseñar procesos desde cero en lugar de pegar la IA sobre sistemas viejos.

Los números muestran por qué la conversación importa. AWS representó el 18% de los ingresos de Amazon en 2023 y cerca del 58% de su beneficio. En paralelo, su negocio vinculado a IA ya corre a un ritmo anual de 15.000 millones de dólares.

Sin embargo, todavía queda mucho terreno por mover. El 85% de las cargas de trabajo sigue en infraestructuras locales, es decir, en servidores propios dentro de las compañías. Para AWS, ahí está la oportunidad real.

También intenta desactivar otro temor frecuente: la dependencia del proveedor. La empresa ofrece herramientas como DMS, un sistema de migración de bases de datos, para salir de AWS sin coste en ciertos procesos. El mensaje es claro: el foco debe estar en el valor que aporta la nube, no en el encierro.

Lo que cambia en España

En España, esa estrategia tiene una traducción física. AWS anunció una inversión de 33.700 millones de euros hasta 2033, con un impacto estimado de 21.600 millones en el PIB y unos 17.500 empleos, cerca de la mitad en Aragón.

Lo que cambia en España

Allí abrirá además una fábrica de servidores que dará trabajo a unas 1.800 personas y abastecerá a Europa. La elección responde a un cableado favorable: ubicación estratégica, energía renovable, demanda de clientes y apoyo institucional.

A eso suma 30 millones de euros para proyectos sociales y educativos, más iniciativas como Water+, con la que busca devolver más agua a las comunidades de la que consume. AWS asegura operar con energía 100% renovable y defiende que el gasto energético de la IA se convierte en transformación económica.

La pieza de fondo, al final, es menos futurista de lo que parece. Para muchas empresas, entrar en la IA se parece más a ordenar la casa, renovar el cableado y aprender a usar nuevos interruptores que a construir una central desde cero.

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