Piénsalo bien, te vas de viaje a otra ciudad y pasas más tiempo mirando la pantalla del móvil que los propios monumentos. Para matar ese absurdo nace Wrinkles, una potente aplicación impulsada por inteligencia artificial que convierte tu entorno en una audioguía completamente interactiva.

Fundada por David Stemler y Ryan Hansan, esta plataforma promete que guardes el teléfono en el bolsillo de una vez por todas. Su objetivo principal es que los lugares históricos te hablen directamente al oído mientras caminas. Una idea brillante.

Y es que la chispa de este proyecto vino de un cabreo monumental. Stemler, un veterano ejecutivo del mundo de la publicidad, estaba visitando el majestuoso Museo Británico en Londres. Acabó frustrado al no poder disfrutar de las obras por culpa de tener que ir leyendo textos minúsculos en su pantalla.

El fin de tropezar por la calle mirando un mapa digital

De aquella situación incómoda nació la idea de usar la geolocalización extrema del dispositivo para lanzar relatos en audio de forma automática. La aplicación sabe exactamente dónde estás y empieza a narrarte la historia del edificio que tienes delante o la anécdota oculta de esa plaza empedrada. Ni se inmuta.

Wrinkles sabe exactamente dónde estás

Por su parte, su socio Ryan Hansan, un emprendedor en serie que ya levantó empresas tecnológicas como ScratchDC y TasteLab, vio clarísimo el modelo de negocio. Estos dos amigos, que se conocen desde los pasillos del instituto, llevan años dándole vueltas a herramientas nacidas de sus propios viajes. Y parece que han dado en el clavo.

Si echamos un vistazo a los números, el arranque de esta start-up asusta bastante. De salida, ya cuentan con una base global de 1,3 millones de puntos de interés repartidos en 177 países. Cifras mareantes.

Dicho de forma sencilla, casi vayas donde vayas, habrá un pedazo de historia esperándote. Además, no han construido un sistema cerrado. Han abierto la puerta a que historiadores, directores de museos, marcas e incluso creadores de contenido independientes inyecten sus propias narrativas en los servidores de la plataforma.

Una IA generativa que te responde al instante

Pero la verdadera locura técnica viene con su motor inteligente bajo el capó. Olvídate del clásico archivo de audio pregrabado soltando datos aburridos de la Wikipedia. Puedes hacerle preguntas en tiempo real a la app sobre el monumento que estás viendo en ese preciso instante.

Básicamente, es como llevar a un guía turístico experto colgado de los auriculares que jamás se cansa de responder a tus dudas. Y si estás tirado en el sofá de tu casa, también puedes activar la exploración remota navegando con el dedo por su inmenso mapa interactivo. Así de simple.

La letra pequeña, y esto me parece un acierto brutal de diseño, es que se niegan a encasillarse como la típica utilidad de vacaciones de verano. Han integrado capas sociales muy profundas que te permiten seguir a tus amigos y agrupar colecciones temáticas de lugares favoritos.

Permiten, por poner un ejemplo, vincular tus propios recuerdos a coordenadas GPS concretas. Puedes grabar un audio emotivo o subir fotos del parque donde tu abuelo te enseñó a montar en bici, dejándolo anclado ahí digitalmente para que tu familia lo descubra años después. Una maravilla emocional.

¿Cómo van a sostener los servidores si no nos cobran?

Evidentemente, mantener todo este despliegue en la nube, procesar bases de datos masivas y pagar las llamadas a los LLM no sale gratis. Tras realizar varias pruebas de estrés con un formato de pago opcional, han tomado una decisión firme: el uso diario será cien por cien gratuito para nosotros.

¿Cómo van a sostener los servidores si no nos cobran?

El negocio de verdad lo están cerrando en el sector profesional. Su flujo de caja proviene de instituciones, oficinas de turismo, universidades y grandes hoteles que pagan por crear experiencias inmersivas y guías patrocinadas dentro de su ecosistema. Ellos ponen la tecnología, las empresas sacan la cartera.

A ello se le suma un jugoso sistema de comisiones por afiliación. Si mientras escuchas la trepidante historia de un castillo medieval te apetece entrar a verlo por dentro, podrás comprar la entrada directamente en la misma interfaz. Esto genera un pellizco económico automático para los creadores de la app.

Un modelo comercial redondo y sin apenas fricción para el viajero. Si te pica la curiosidad por probar esta especie de metaverso sonoro, que sepas que ya la tienes disponible de forma oficial tanto para el ecosistema iOS como para todos los terminales Android.

Tocará esperar unos meses para ver si el mercado de masas adopta esta innovación o si acaba chocando de frente contra un gigante tan arraigado como Google Maps. Lo que está clarísimo es que la inteligencia artificial ha roto las reglas del juego físico. Ya no nos conformamos con mirar pantallas, ahora exigimos que la ciudad nos hable al oído. La pelota está en el tejado de los usuarios.

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