¿Qué ocurriría si una plataforma pudiera guardar tu voz, tu rostro o tu forma de actuar como quien deja una llave olvidada en un cajón? La inteligencia artificial generativa, capaz de crear imágenes, audios o textos nuevos, abrió esa posibilidad y también una inquietud cada vez más concreta para los artistas.

El Gobierno llevará a información pública el jueves 17 de septiembre un anteproyecto de ley orgánica para ordenar ese terreno. Impulsada por el Ministerio de Trabajo y Economía Social junto al Ministerio de Cultura, la norma permitirá denunciar ante la Inspección de Trabajo el uso indebido de obras, imágenes y voces mediante IA generativa.

El hallazgo central del texto es sencillo: ninguna réplica digital de un artista podrá usarse sin contrato, consentimiento y retribución. La iniciativa recupera y reformula el antiguo artículo 13 del Estatuto del Artista, que decayó tras el criterio contrario del Consejo de Estado.

Según la información difundida por La Razón, el nuevo anteproyecto sigue las recomendaciones de ese organismo y cuenta con los informes necesarios. También tendría el respaldo mayoritario del sector cultural, que reclama reglas claras ante un mecanismo tecnológico que avanza más rápido que los contratos tradicionales.

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Para el Ministerio de Trabajo, la transformación digital no puede construirse a costa de los derechos humanos ni de los derechos laborales. La pieza clave será la negociación colectiva, es decir, los acuerdos entre trabajadores y empresas para fijar límites y condiciones compartidas.

La imagen digital como una llave con fecha de vencimiento

La futura ley funciona como el sistema de llaves de una casa. Un actor puede entregar una llave para abrir una puerta concreta: participar en una película, una campaña o una temporada de una serie. Pero esa llave no habilita a la productora a entrar en todas las habitaciones ni a volver años después sin permiso.

Así, si un contrato cubre una sola temporada, la empresa no podrá utilizar después la imagen digitalizada del intérprete para producir una segunda. Tampoco podrá conservar ese archivo como una copia libre de su identidad, disponible para cualquier proyecto futuro.

El cableado legal busca evitar que una autorización limitada se convierta en un interruptor permanente. El uso de una réplica digital solo podrá vincularse al desarrollo de la obra, su explotación y su publicidad, dentro de los límites acordados por las partes.

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Además, el contenido creado con IA generativa deberá mantener una relación significativa con la interpretación o grabación original. En términos prácticos, la tecnología podrá ayudar a extender o ajustar una escena contratada, pero no fabricar una obra completamente nueva a partir de la cara o la voz de una persona.

La norma también alcanza a las ultrasuplantaciones, contenidos que imitan de forma convincente la identidad de alguien. Esas recreaciones solo podrán realizarse dentro de un contrato de trabajo, con consentimiento expreso y pago para la persona afectada.

Un canal para reclamar

Cuando una obra, una voz o una imagen se use fuera de esas reglas, el profesional podrá acudir a la Inspección de Trabajo y a los tribunales. Ese doble canal busca aportar seguridad jurídica, es decir, reglas previsibles para artistas, plataformas y productoras.

El Gobierno considera que el texto sería pionero, ya que Estados Unidos y Alemania han alcanzado acuerdos sobre IA en el sector, pero no disponen de una ley específica. También prevé crear una comisión de estudio sobre el impacto de esta tecnología en el empleo artístico.

El desafío será mayor entre guionistas y músicos, donde abundan los falsos autónomos, trabajadores que operan como independientes aunque dependen de una empresa. El anteproyecto instala una idea central: la IA puede ser una herramienta, pero la identidad de una persona no es un archivo sin dueño.

Si la ley logra aprobarse antes del final de la legislatura, cada voz digital tendrá una llave, un contrato y un límite. Y esa puede ser la oportunidad para que la tecnología entre al escenario sin desplazar a quien le da sentido.

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