¿Cuántas veces una misma pantalla termina siendo oficina, agenda, mapa de viaje y cuaderno personal al mismo tiempo? Ese cruce de tareas, cada vez más común, es el punto de partida del nuevo movimiento de ASUS en Computex 2026.

La compañía presentó en Taipei un ecosistema de inteligencia artificial llamado Zenni Claw junto con una renovación amplia de portátiles, mini PC, sobremesas y una nueva tablet Android. El hallazgo de fondo no está solo en sumar más equipos, sino en mover una misma pieza clave: una IA que entiende intenciones y ayuda a ejecutar tareas cotidianas.

Además, ASUS mostró nuevas versiones de las series ExpertBook, Zenbook, Vivobook y TUF Gaming, y marcó su regreso al mercado de tablets con la ASUS Pad T3201. La central de esta estrategia es clara: que la IA deje de sentirse como un menú oculto y pase a funcionar como un interruptor accesible para cualquier usuario.

Zenni Claw se instala en tres pasos y usa una interfaz simplificada. Es decir, intenta resolver uno de los grandes frenos de la IA actual: que muchas veces promete mucho, pero exige demasiado aprendizaje previo.

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La plataforma reparte las tareas entre el entorno local y la nube, la infraestructura remota de procesamiento.

Ese mecanismo permite que una consulta rápida, una organización de agenda o un ajuste de trabajo creativo se ejecuten donde más convenga. Así, el sistema busca equilibrar rendimiento, coste y protección de datos, tres piezas que suelen chocar entre sí.

Una IA que actúa como tablero central

ASUS subraya que Zenni Claw no solo responde, sino que puede asistir en trabajo, vida personal y viajes. En términos prácticos, eso significa ordenar flujos, preparar itinerarios o acompañar tareas diarias con una lógica más cercana a un asistente real que a un simple chatbot.

Zenni Claw no solo responde, sino que puede asistir en trabajo, vida personal y viajes. Es más cercana a un asistente real que a un simple chatbot.

La clave está en sus mecanismos de seguridad. La firma promete aislamiento, protección de datos y funcionamiento fiable, un punto sensible en un momento en que muchas personas todavía dudan antes de entregar información personal a una IA.

Ese nuevo engranaje de software llega acompañado por hardware pensado para sostenerlo. El ASUS ExpertBook Ultra, por ejemplo, incorpora procesadores Intel Core Ultra X9 Series 3 con gráficos Intel Arc Pro y recibió el premio Computex 2026 Best Choice en la categoría Sustainable Tech Special Award.

También aparece el ExpertBook B5 Flip G2, un convertible de 1,34 kilos y 14,9 milímetros de grosor, con procesador Intel Core 7 Serie 3 y seguridad ExpertGuardian. Para uso diario, ASUS sumó el Chromebook CM14, de 1,32 kilos, con procesador MediaTek Kompanio 540.

En la gama de consumo, el Zenbook 14 baja hasta 1,2 kilos, ofrece hasta 21 horas de autonomía y puede montar chips Intel, AMD o Snapdragon con hasta 50 TOPS de NPU, una unidad dedicada a cálculos de IA. Suma, además, Windows Hello, bloqueo adaptativo y seguridad Microsoft Pluton.

La familia Vivobook refuerza la misma idea. Los Vivobook S14 y S16 usan procesadores Snapdragon X con hasta 45 TOPS de NPU, pantallas OLED y más de 25 horas de batería. El S16 Flip, en formato 2 en 1, añade pantalla táctil OLED 2K y compatibilidad con ASUS Pen 3.0.

La vuelta de la tablet y el músculo para IA local

Otro movimiento relevante fue el regreso de ASUS a las tablets con la Pad T3201. Llega con chasis de 523 gramos, 6,5 milímetros de grosor, panel OLED de doble capa de 12,2 pulgadas, 2,8K y 144 Hz, además de batería de 9.000 mAh con carga al 50% en 30 minutos.

La vuelta de la tablet y el músculo para IA local

En paralelo, la marca mostró mini PC orientados a IA local, es decir, procesamiento cerca del usuario y con menor latencia, menor demora de respuesta. Ahí aparecen equipos como el Ascent QN10 con 80 TOPS, el ExpertCenter PN55 con hasta 55 TOPS y el NUC 16 Pro, que trepa hasta 180 TOPS.

La oportunidad para el usuario es concreta: menos pasos, menos fricción y más control sobre dónde corre cada tarea. Si esa promesa se cumple, la IA dejará de parecer una pieza lejana del laboratorio y empezará a funcionar como ese interruptor de casa que se enciende sin pensar.

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