Imagina que te doy 40.000 millones para que te gastes 200.000 en mi propia tienda. Suena a locura. Pues es exactamente el nivel de ingeniería financiera que están manejando los gigantes de la IA hoy en día. Hoy mismo, un informe ha publicado los detalles del último pacto cerrado entre Google y Anthropic, los creadores del modelo Claude. Y las cifras son un auténtico disparate.

Estamos hablando de un macroacuerdo donde Anthropic pagará aproximadamente 200.000 millones de dólares en cinco años a cambio de capacidad de cómputo en la nube. Te lo traduzco rápido. Esto convierte a la start-up, de golpe y porrazo, en el cliente más monstruoso que tiene Google Cloud ahora mismo. Una dependencia absoluta.

A la vista de los datos, el contrato representa más del 40% del backlog de ingresos de la nube de Alphabet. Ojo, que el backlog no son proyecciones ni humo de inversores, son compromisos ya firmados y asegurados. Básicamente, casi la mitad del futuro garantizado de la infraestructura de Google depende de que a su socio le vaya bien. Así de simple.

El peligroso juego de la financiación circular

Como suele pasar en Silicon Valley, hay truco escondido. Anthropic no tiene todo ese dinero fresco en el banco esperando a ser transferido. Aquí entramos en lo que la industria llama financiación circular. Un ecosistema cerrado donde los grandes proveedores cloud ponen la pasta inicial para atrapar al cliente.

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Google Cloud

En la práctica, esto significa que Google mete dinero en Anthropic para que esta última se lo devuelva inmediatamente comprando y alquilando servidores. Las filtraciones cuentan que Google ha inyectado capital progresivamente durante años. Fueron 300 millones en 2023, luego 2.000 más, y la firma cuenta con hasta 40.000 millones adicionales apalabrados recientemente. De esa última súper ronda, 10.000 millones caen de forma inmediata en la mesa.

A cambio de este dineral inyectado, la nube de Google aportará 5 gigavatios extra de capacidad de cómputo puro. Todo queda en casa. Los contratos entre estos gigantes tecnológicos y las firmas de IA ya superan los dos billones de dólares acumulados a nivel global. Un monopolio de hardware.

Chips fantasma y facturas que asustan a cualquiera

Pero la letra pequeña técnica es la que manda aquí. El acuerdo incluye el acceso prioritario a granjas enteras de TPUs, los procesadores de IA propios que Google desarrolla codo con codo junto a Broadcom. ¿El problema de este trato? Esa infraestructura de nueva generación no estará disponible en su totalidad hasta el lejano año 2027. Toca tener paciencia.

Mientras ese hardware llega, la factura de mantener estos enormes modelos vivos no perdona a final de mes. Las estimaciones internas indican que los costes operativos de servidores de Anthropic podrían alcanzar los 20.000 millones de dólares solo de cara a 2026. Anthropic sigue sin ser una empresa rentable. Queman dinero a un ritmo salvaje para mantener a Claude compitiendo contra OpenAI. Una auténtica locura.

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Precisamente por eso, la start-up se niega a poner todos los huevos en la cesta de Sundar Pichai (cuya reciente expansión de alianzas estratégicas quedó reflejada en Wikimedia). Saben perfectamente que depender de un solo proveedor de red es un suicidio técnico a largo plazo.

Por ello, Anthropic está diversificando su pipeline a marchas forzadas. Utilizan chips Trainium de Amazon y exprimen cada GPU de Nvidia que consiguen. De hecho, han firmado otro reciente con CoreWeave y buscan atar casi un gigavatio adicional con infraestructura paralela. Sobrevivir en este sector exige acaparar silicio.

La salida a bolsa que lo cambiará todo

Si te preguntas quién es el auténtico ganador de esta partida de ajedrez, la respuesta es clara: Alphabet. Su división en la nube creció un 36% el último año y Anthropic es el motor intensivo que asegura que el grifo de los beneficios siga abierto de par en par.

Pero la jugada maestra va mucho más allá de alquilar potencia de procesamiento. Google posee ahora un buen trozo del pastel accionarial de Anthropic. Y el mercado tecnológico, como se palpó en el reciente evento de Fortune Brainstorm Tech, está completamente hambriento de nuevas ofertas públicas de venta relacionadas con la inteligencia artificial.

Hay informes financieros que ya afirman que la valoración interna de Anthropic se sitúa cerca de los 800.000 millones de dólares. Se rumorea con mucha fuerza una salida a bolsa antes de que finalice el año. Si eso ocurre, la participación de Google se convertirá automáticamente en el activo financiero más brutal de todo su balance.

Vemos así cómo las grandes tecnológicas han dado con el bucle perfecto. Te presto mi propio dinero, tú me lo devuelves inflando mis métricas cloud, y encima gano una auténtica fortuna cuando salgas a bolsa. La burbuja de la IA está hipervitaminada y las apuestas sobre la mesa son cada vez más radicales. Veremos si los reguladores antimonopolio mueven ficha antes de que sea demasiado tarde.

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