Parecía la alianza definitiva que iba a poner patas arriba el sector, pero el matrimonio tecnológico del año ha durado apenas un suspiro. Las tensiones entre Apple y OpenAI han escalado a un nivel que nadie imaginaba hace unos meses. El idilio se ha roto por completo.
Todo se remonta a aquel anuncio histórico a mediados de 2024. Sam Altman se paseó por el mismísimo Apple Park con una sonrisa triunfal, vendiendo la idea de que su inteligencia artificial iba a revolucionar a Siri para siempre. La empresa de la manzana llegó a presentar a OpenAI como el líder indiscutible del mercado. Un halago poco habitual en Cupertino.
Y es que, según los últimos datos analizados por Bloomberg, la realidad tras las bambalinas es diametralmente opuesta. La luna de miel ha terminado y OpenAI ya está consultando a despachos de abogados de primer nivel. Sobre la mesa está la opción real de demandar a Apple por incumplimiento de contrato antes de cerrar el año.

En concreto, el principal cabreo de la compañía de IA tiene que ver con la invisibilidad de su producto. La famosa integración de ChatGPT en Siri y en Visual Intelligence (la función de análisis visual del iPhone) es tan limitada, tosca y poco intuitiva que la gente pasa olímpicamente de usarla. Los usuarios prefieren abrir directamente la aplicación independiente de OpenAI. Así de simple.
También te puede interesar:El Propio Test de Apple Revela que Su IA Sigue por Detrás de OpenAI y GoogleSi miramos los números, el agujero financiero es lo que más duele. El acuerdo original se firmó bajo una premisa brutal: replicar el pacto multimillonario que Apple tiene con Google para el buscador por defecto de Safari. OpenAI contaba con ingresar miles de millones de dólares en suscripciones aprovechando la enorme base de usuarios de iOS. Hoy por hoy, esas previsiones son papel mojado.
Un pacto ciego y negociaciones en punto muerto
Básicamente, desde OpenAI defienden que ellos han cumplido escrupulosamente con el desarrollo tecnológico de la herramienta. El problema es que acusan a Apple de no haber puesto el mismo empeño comercial. Señalan que en Cupertino no se ha promocionado la función activamente, ni se han molestado en extender su uso al resto de las aplicaciones nativas del sistema operativo.

Pero claro, la letra pequeña de las negociaciones originales ya dejaba entrever este desastre. Durante las primeras reuniones, Apple se negó a ser transparente sobre cómo luciría el producto final en el móvil. Exigieron a OpenAI un auténtico salto de fe, pidiéndoles que confiaran en el proyecto sin soltar prenda sobre los detalles de la interfaz. Un secretismo que ha terminado pasándoles factura.
A ello se le suma la nula voluntad de diálogo. En las últimas semanas, las partes se han sentado para intentar renegociar las condiciones y dar más protagonismo a la IA, pero todo ha quedado en nada. Apple ni se inmuta ante las quejas. Por eso, el primer paso legal de OpenAI será enviar una notificación formal por incumplimiento, buscando forzar un arreglo extrajudicial sin llegar a pisar los tribunales.
También te puede interesar:El Propio Test de Apple Revela que Su IA Sigue por Detrás de OpenAI y GoogleJony Ive y la venganza multiplataforma de Apple
Por si fuera poco, el conflicto ha traspasado las fronteras del mero software. OpenAI quiere morder parte del pastel del hardware y ha comprado recientemente la start-up de Jony Ive, el legendario ex-diseñador estrella de Apple. El objetivo no es ningún secreto: quieren lanzar un dispositivo inteligente que compita directamente contra el iPhone. Una declaración de guerra en toda regla.
Evidentemente, este movimiento estratégico ha sentado como una patada en el estómago a la directiva de Tim Cook. A esa traición empresarial hay que sumar la agresiva captación de talento; decenas de ingenieros han abandonado Apple para irse a la plantilla de OpenAI seducidos por sueldos estratosféricos. La tensión corporativa se puede cortar con un cuchillo.

Como era de esperar, la respuesta de Apple no se ha hecho esperar. Los laboratorios de desarrollo ya están trabajando a destajo en iOS 27, y la gran novedad es un sistema de extensiones abierto. Esto significa que los usuarios podrán elegir qué motor de inteligencia artificial prefieren usar dentro de Siri, rompiendo cualquier atisbo de exclusividad.
Entre los candidatos que Apple planea integrar a corto plazo resuenan gigantes como Claude de Anthropic o Gemini de Google. Han utilizado a OpenAI para ganar tiempo en la feroz carrera tecnológica, y ahora que tienen la infraestructura lista, abren la puerta al mejor postor.
La pelota está ahora en el tejado de Sam Altman y su equipo legal. Toca esperar para ver si logran rascar una indemnización millonaria o si Apple sale impune de este choque de trenes. Lo único seguro es que en Silicon Valley las alianzas son de cristal, y este matrimonio de conveniencia ya tiene firmados los papeles del divorcio.

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