Imagina que en tu empresa te dan una herramienta que te hace el trabajo diez veces más fácil, te enamoras de ella y, seis meses después, te la quitan por decreto. Esto es exactamente lo que está pasando en las oficinas de Redmond. Microsoft ha decidido cortar por lo sano y retirar casi todas las licencias internas de Claude Code. Y no, no lo hacen porque funcione mal o dé problemas. Lo hacen precisamente porque funciona demasiado bien y está eclipsando a su propia joya de la corona. Cosas de corporaciones.
El movimiento estratégico es de manual. Desde diciembre, la compañía había dado acceso a esta IA programadora de Anthropic a miles de sus desarrolladores. La idea sobre el papel era fomentar la creación de prototipos rápidos, permitiendo que incluso perfiles sin formación técnica pura —como diseñadores o gestores de producto— pudieran picar código sin volverse locos. Fue un éxito rotundo.
La adopción interna en estos meses se disparó brutalmente. La plantilla estaba encantada con la fluidez del asistente. Pero en los despachos de dirección tenían otros planes guardados en el cajón.

El verdadero problema de fondo es que este idilio con Anthropic estaba hundiendo las métricas de uso del nuevo GitHub Copilot CLI. Hablamos de la versión de línea de comandos de su archiconocido Copilot, diseñada para operar libremente fuera de entornos cerrados como Visual Studio Code. Al tener Claude a mano, los ingenieros simplemente pasaban olímpicamente de la herramienta de casa. Un golpe muy duro para el ego corporativo.
También te puede interesar:Microsoft ofrece miles de dólares a quienes encuentren vulnerabilidades en su IASi nos fijamos en el calendario, la fecha de caducidad ya está fijada y no hay vuelta atrás. El equipo de Experiences + Devices, monstruos que manejan divisiones como Windows, Microsoft 365, Outlook, Teams y Surface, perderá el acceso a finales de junio. El objetivo de la cúpula es forzar una migración masiva hacia su propio software. Quieren unificar el flujo de trabajo bajo el paraguas de Copilot para mantener un control absoluto sobre la seguridad y los repositorios. Cero sorpresas aquí.
A esto hay que sumarle el evidente factor económico. Cortar el grifo justo el 30 de junio no es casualidad, ya que coincide con la exactitud de un reloj suizo con el cierre de su año fiscal. Así logran fulminar costes operativos millonarios en un trimestre crítico. Ya estamos viendo ajustes severos en otras divisiones tecnológicas, tal y como informa Reuters y respalda también el mercado financiero, según informa Seeking Alpha con los recortes en LinkedIn. Cada céntimo cuenta. Y las facturas de cómputo IA no perdonan a nadie.
La IA de casa necesita mejorar con urgencia
La cruda realidad es que los propios empleados siguen prefiriendo la solución externa. Microsoft esperaba ingenuamente que su equipo usara ambas herramientas en paralelo para dar un feedback constructivo, pero la balanza se inclinó rápido. Al retirar Claude Code de la ecuación, quedan al descubierto todas las carencias actuales de Copilot CLI. Tienen muchísimo trabajo por delante para igualar la experiencia.
El pánico a quedarse tecnológicamente rezagados en el código fue tan intenso que Microsoft consideró adquirir Cursor, la popular start-up que está rompiendo el sector con su editor vitaminado. Al final, pisaron el freno por el miedo a los bloqueos de los reguladores antimonopolio, un ambiente de tensión constante que sacude habitualmente a los directivos corporativos, como informa Globes sobre ciertas reestructuraciones pasadas.
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En consecuencia, el plan de acción pasa por inyectar recursos propios a destajo. Los desarrolladores están siendo presionados para reportar bugs y sugerencias sin descanso antes de la fecha límite. Si todo sale bien, se espera que veamos actualizaciones masivas más adelante este año, integrando la IA de GitHub mucho más profundo en las tripas de Microsoft.
Socios millonarios con límites muy claros
Que nadie malinterprete esta jugada y dé por muerta la alianza con Anthropic. La cancelación afecta a las herramientas internas de desarrollo, pero el creador de Claude sigue siendo un pilar de negocio brutal para los de Redmond. El volumen de inversión no baja de revoluciones, tal y como según informan fuentes cercanas a la infraestructura de Azure. Seguirán vendiendo los modelos Opus, Sonnet y Haiku a sus clientes empresariales sin despeinarse.
Para ser totalmente honestos, Microsoft sabe perfectamente que los modelos Claude superan a los de OpenAI en tareas analíticas muy concretas. Lejos de las típicas respuestas artificiales que delatan a un bot barato —como ese uso obsesivo de ciertos signos de puntuación que inunda internet, el infame MDASH—, la sutileza de Claude es superior. Es por esto que la empresa colaboró estrechamente con ellos hace poco para inyectar esta tecnología directamente en Microsoft 365 Copilot.

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