Si pensabas que la guerra por el talento en la inteligencia artificial se limitaba a ofrecer sueldos millonarios para fichar a los mejores ingenieros, te equivocabas de medio a medio. Acaba de estallar un culebrón judicial que mezcla espionaje industrial, teléfonos devueltos a escondidas en cajas de cartón y al mismísimo gurú del diseño de Apple. Y la cosa pinta realmente fea para ambas partes.

Tras semanas de tensión a puerta cerrada, Apple ha pisado el acelerador legal contra OpenAI. La compañía de Cupertino no solo ha ampliado sus acusaciones iniciales por presunto robo de secretos comerciales, sino que ha ido directo a la yugular. Han solicitado una medida cautelar ante el tribunal para paralizar de inmediato el desarrollo del nuevo hardware impulsado por ChatGPT. Así de rotundo.

Y el motivo es más que evidente: ese misterioso dispositivo está siendo diseñado en colaboración con la startup io, cofundada por Jony Ive, el histórico padre del diseño del iPhone. Si la justicia aprueba esta maniobra legal de bloqueo preventivo, el proyecto estrella con el que Sam Altman quiere asaltar el mercado físico se iría directamente a la nevera. Un auténtico misil a la línea de flotación.

La lista negra de Cupertino pasa de dos a once sospechosos

Tal y como detallan en TechCrunch, Apple afirma que la red de filtraciones dentro de sus filas es mucho mayor de lo que parecía. La demanda original apuntaba con el dedo al ingeniero Chang Liu y al directivo de hardware Tang Yew Tan, considerándolos los cabecillas de la fuga. Pero el tablero ha cambiado por completo.

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En concreto, la firma de la manzana ha metido a otros 11 exempleados en la ecuación judicial. Afirman tener pruebas sólidas de que estos trabajadores fueron cómplices activos o testigos directos de un trasvase masivo de información hacia los servidores de OpenAI. Un éxodo de datos que, según ellos, pone en riesgo el futuro de sus propios desarrollos de IA local.

A ello se le suma un nombre clave en toda esta trama: Yu-Ting Peng. Según consta en los documentos judiciales filtrados, Chang Liu le confesó abiertamente su intención de acceder a información confidencial antes de abandonar su puesto. Las pruebas que esgrimen parecen sacadas de un thriller de sobremesa, hablando de reuniones secretas para discutir productos no anunciados justo antes de hacer la entrevista de trabajo en OpenAI.

Por si fuera poco, uno de estos extrabajadores habría llenado su dispositivo personal con decenas de capturas de pantalla de documentos internos horas antes de firmar con la competencia. Y para rematar las sospechas de Apple, varios de estos «tránsfugas» devolvieron misteriosamente equipos corporativos que aún conservaban justo después de que estallara la primera denuncia. Excesiva casualidad para los de Cupertino, que ven en esto un intento torpe de destruir pruebas.

OpenAI contraataca alegando errores bochornosos de Apple

Evidentemente, en las oficinas de ChatGPT no se han quedado de brazos cruzados ante semejante ataque frontal. Han calificado las acusaciones de Apple de ser vagas, completamente innecesarias y, sobre todo, de estar plagadas de invenciones. En un movimiento defensivo muy poco habitual, OpenAI publicó un comunicado oficial para desmontar la narrativa legal punto por punto.

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Apple Demanda a OpenAI por Robo de Secretos Comerciales y Fuga de Talento

Pero claro, la defensa de la empresa de IA no se ha limitado a negar tener o querer secretos comerciales de Apple. Han decidido sacar a relucir errores verdaderamente ridículos del equipo legal de Tim Cook. Aseguran que los abogados llegaron a enviar correos electrónicos de advertencia legal a la persona equivocada simplemente por confundir dos apellidos. Una chapuza impropia de la empresa tecnológica más grande del planeta.

Es decir, acusan a Apple de fabricar un caso judicial basándose en suposiciones de despacho y no en datos reales. OpenAI incluso sostiene en su escrito que Apple se inventó una conversación telefónica con su abogado general que, según los registros de llamadas, nunca existió. Y para rizar el rizo, afirman que fueron los propios mánagers de Apple quienes contactaron a Chang Liu a posteriori para intentar sonsacarle información sobre su nuevo trabajo. El mundo al revés.

Básicamente, la postura oficial de los creadores del LLM más famoso del mundo es que Tang Tan, una vez contratado, dejó clarísimo a todo su nuevo equipo que estaba terminantemente prohibido usar propiedad intelectual de terceros. Aseguran que desde el minuto uno ofrecieron colaborar para aclarar cualquier malentendido, pero que Apple prefirió montar un circo mediático para asustar al resto de sus ingenieros.

El verdadero objetivo es frenar el nuevo gadget de Jony Ive

Si miramos los números y la estrategia judicial de Apple, el objetivo final parece otro muy distinto. Al exigir un proceso de descubrimiento acelerado dirigido tanto a la fundación de OpenAI como a la propia startup io, están intentando torpedear los plazos de producción de su rival. Apple sabe que la integración de hardware y software es su gran bastión y no van a permitir que excompañeros de su círculo íntimo les roben cuota de mercado usando atajos.

OpenAI y Jony Ive La Razón Detrás de su Polémico Proyecto

Tocará esperar para ver si el juez compra la versión paranoica de Apple o si le da la razón a una OpenAI que se presenta como víctima de un gigante herido. Lo único seguro a día de hoy es que el ecosistema del hardware de IA está más tenso que nunca y el esperado dispositivo de Altman pende de un hilo. La verdadera batalla por dominar la inteligencia artificial ya no se libra entrenando redes neuronales, se libra en los tribunales.

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