El fondo Situational Awareness, creado por el exinvestigador de OpenAI Leopold Aschenbrenner, invirtió 400 millones de dólares en Source Foundry, una startup fundada en 2025 por Abdulmalik Obaid y Joe Burg, investigadores de Stanford. El hallazgo fue revelado por The Wall Street Journal.

La operación sorprende porque Source Foundry trabaja con una tecnología de chips que aún no se fabrica ni se usa de forma comercial. Con esta nueva inyección, el respaldo total de Situational Awareness a la empresa alcanza los 500 millones de dólares, mientras su valoración ya ronda los 5.000 millones.

El fondo Situational Awareness representado por Leopold Aschenbrenner, invirtió 400 millones de dólares en Source Foundry,

La apuesta llega en un momento delicado. Según Quartz, los activos gestionados por el fondo cayeron de 45.000 millones de dólares a unos 10.000 millones tras el retroceso bursátil de las compañías ligadas a la infraestructura de inteligencia artificial.

En julio, Situational Awareness vendió a Citadel casi toda su cartera de acciones cotizadas para estabilizar sus operaciones. Conservó algunas posiciones estratégicas, incluida su participación en Anthropic, el laboratorio que desarrolla Claude.

La litografía como el plano de una casa

Source Foundry no pretende fabricar memorias RAM, la memoria rápida que permite a un dispositivo ejecutar tareas, como hacen SK Hynix, Samsung o Micron. Su foco está antes: diseña maquinaria, herramientas y software para la litografía (el proceso que dibuja circuitos minúsculos sobre un chip).

La litografía funciona como el plano y la regla de precisión de una obra: cuanto más exacta es, más componentes caben en menos espacio. Esa precisión define el tamaño, la densidad y la eficiencia de cada celda de memoria.

Por eso el mecanismo importa más allá de los laboratorios. La expansión de la IA elevó la demanda de chips y provocó escasez en varios segmentos. Cuando faltan esos componentes, suben los costes de servidores, computadoras, teléfonos y otros bienes que dependen de ellos.

Situational Awareness parece ver allí una oportunidad: no apostar solo por quien vende el producto final, sino por quien puede mejorar el engranaje que permite fabricarlo. Sequoia Capital también realizó inversiones tempranas en la startup, una señal de que otros inversores detectaron potencial en esa pieza del proceso.

Una carrera con un rival difícil

Sin embargo, el riesgo es elevado. Para convertir su promesa en negocio, Source Foundry deberá avanzar lo suficiente como para competir con ASML, la multinacional neerlandesa que domina las máquinas de litografía de ultravioleta extremo, una técnica que usa luz muy precisa para fabricar semiconductores avanzados.

Source Foundry deberá competir con ASML, la multinacional neerlandesa que domina las máquinas de litografía de ultravioleta extremo

Esas máquinas son centrales para producir los chips más potentes del mercado. No alcanza con diseñar una alternativa atractiva: Source Foundry debe demostrar que funciona a escala industrial, con fiabilidad y a un coste competitivo.

El resultado también dependerá de que se mantenga la presión sobre el mercado de memorias. Si la demanda de IA continúa creciendo y la startup logra abrirse paso, el fondo de Aschenbrenner podría recuperar parte del terreno perdido.

La apuesta, en definitiva, no busca comprar un chip listo para usar. Busca encender antes que otros el interruptor que podría cambiar cómo se construyen los chips del futuro.

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