¿Qué ocurre cuando una familia gana más dinero que nunca, pero decide gastar casi todo en reformar la casa antes de saber si alguien alquilará las nuevas habitaciones? Esa es la tensión que hoy atraviesa a Google, Meta y Amazon en su carrera por la inteligencia artificial.

El hallazgo de los últimos resultados financieros es incómodo: las grandes tecnológicas mantienen negocios enormes, pero el mercado ya no mira solo sus ingresos. También observa el efectivo que sale por una puerta cada vez más grande: centros de datos, chips y redes para alimentar la IA.

Alphabet es la pieza clave de esa señal. La empresa elevó sus ingresos trimestrales un 25%, hasta 127.600 millones de dólares, y Google Cloud casi duplicó su facturación interanual, con cerca de 31.000 millones. Sin embargo, sus acciones cayeron casi un 13% tras los resultados y la compañía lleva perdidos más de 500.000 millones de dólares de valor de mercado en un solo día.

La reacción revela una paradoja. Google sigue siendo una máquina de ingresos, pero necesita invertir una parte creciente de ese dinero para sostener la infraestructura que exige la IA.

También te puede interesar:ChatGPT Atlas sacude a Google: las acciones de Alphabet reaccionan con una caída inmediata
Google es una máquina de ingresos, pero debe invertir una parte creciente de ese dinero para sostener la infraestructura que exige la IA.

Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta prevén destinar en conjunto más de 700.000 millones de dólares durante el año a esta carrera. El gasto de capital, el dinero dedicado a edificios, servidores y equipos duraderos, se convirtió en el nuevo termómetro de los inversores.

La IA como una reforma que consume la caja

La analogía central es la de una casa que no deja de ampliarse. Los centros de datos son sus nuevas habitaciones; los chips son el sistema eléctrico; y las redes son las tuberías que llevan información de un lugar a otro. La IA necesita que todo ese cableado funcione sin pausas.

El problema no es construir la casa: es pagar la obra mientras todavía se aprende cuánto rendirá. Cada consulta a un asistente conversacional requiere capacidad informática. Esa capacidad no aparece con un botón: demanda terrenos, energía, procesadores y mantenimiento.

Por eso Alphabet registró un flujo de caja libre negativo de 9.100 millones de dólares. El flujo de caja libre, el dinero que queda tras cubrir operaciones e inversiones, indica aquí que la empresa gastó más de lo que generó disponible durante el trimestre.

También te puede interesar:ChatGPT Atlas sacude a Google: las acciones de Alphabet reaccionan con una caída inmediata
También te puede interesar:Alphabet recurre a Wall Street para financiar Gemini, ya que ni Google puede seguir el ritmo de la demanda de IA

La otra pieza del mecanismo está en el buscador. Google ingresó 82.000 millones de dólares por publicidad, por debajo de los 83.400 millones que esperaba Wall Street. Además, el crecimiento interanual de los anuncios de búsqueda se redujo al 12%, frente al 19% del primer trimestre.

Philipp Schindler, director comercial de Google, atribuyó parte de esa desaceleración al mayor uso del Modo IA, una experiencia de búsqueda con formato de chatbot. El interruptor resulta delicado: la herramienta diseñada para mejorar las respuestas puede reducir temporalmente el espacio donde históricamente aparecían los anuncios.

Meta y Amazon atraviesan una presión parecida. Meta creció un 26%, hasta 64.600 millones de dólares, pero informó un flujo de caja libre negativo de 2.120 millones. Amazon aumentó sus ventas un 11%, hasta 201.000 millones, aunque su flujo de caja negativo llegó a 42.000 millones.

Andy Jassy, consejero delegado de Amazon, defendió la apuesta por los chips propios y Bedrock, su plataforma de IA para empresas. El ejecutivo señaló que serían negocios con potencial para alcanzar el billón de dólares, aunque reconoció que sería más cómodo repartir los costes durante 25 años.

La nube ofrece la primera respuesta

La computación en la nube parece ser el cuarto donde la reforma ya empieza a recibir huéspedes. Google Cloud acumula una cartera de pedidos de 561.000 millones de dólares, mientras Microsoft mostró una situación más robusta: Azure creció un 48% y su flujo de caja libre fue positivo, con 19.600 millones.

Google Cloud acumula una cartera de pedidos de 561.000 millones de dólares.

La oportunidad existe, pero los inversores preguntan si la demanda futura llenará todas las habitaciones que las tecnológicas están construyendo hoy. Google acaba de comprobar que, incluso con ingresos elevados, el mercado puede castigar una obra demasiado costosa.

La carrera por la IA no se decidirá solo por quién levante más servidores. La clave será quién logre encender ese nuevo cableado sin apagar el negocio que paga la factura.

0 0 votos
Valoración del artículo
Suscribirte
Notificar sobre
guest
0 Comentarios
Más Antiguos
Más Nuevos Más Votados