El Museo de Arte de Cleveland prepara para noviembre una nueva versión de ArtLens, su aplicación de inteligencia artificial generativa, un sistema capaz de crear respuestas y descripciones a partir de información disponible. El hallazgo es simple: cualquier visitante podrá escanear una obra y consultar lo que el museo sabe sobre ella.

La herramienta ofrecerá datos sobre adquisición, conservación y procedencia, además de modelos tridimensionales en algunas piezas. Para Cleveland, que busca alcanzar 25 millones de visitantes digitales anuales en 2027, la IA se volvió una pieza clave de su relación con el público.
Bill Griswold, director del museo, considera que esta tecnología se está convirtiendo rápidamente en una herramienta esencial. Jane Alexander, directora de información digital, señala que también puede reducir la intimidación de quien no conoce artistas ni sabe qué pregunta hacer ante una pintura.
Un museo como una casa con muchas habitaciones

La analogía más clara es la de una casa enorme sin carteles. El museo conserva miles de habitaciones llenas de objetos, historias y detalles, pero el visitante no siempre sabe por cuál puerta entrar.
También te puede interesar:El CEO de Klarna usa un avatar de IA para presentar resultados financierosLa IA funciona como un interruptor que enciende la luz de la habitación elegida por cada persona. No mueve la obra ni reemplaza al guía humano: conecta el teléfono con el archivo digital del museo y traduce esa información en una explicación más cercana.
En Cleveland, la base de ese mecanismo es la digitalización casi completa de la colección. El museo creó descripciones visuales para sus 68.000 objetos: las primeras 1.600 fueron escritas por personas y las restantes se generaron con IA.
Así, una persona con discapacidad visual puede usar las funciones de accesibilidad de su teléfono para escuchar cómo es una obra. El cableado digital no sustituye la contemplación: agrega una capa de contexto cuando hace falta.
Los datos internos de Cleveland revelan una oportunidad concreta. Quienes usan ArtLens entre cinco y diez minutos luego dedican entre 30 y 60 minutos más a recorrer el museo. La aplicación, según Alexander, termina devolviendo al visitante al contacto con el arte auténtico.
También te puede interesar:El CEO de Klarna usa un avatar de IA para presentar resultados financierosEl Smithsonian también explora ese engranaje. Su Museo Nacional de Arte Asiático incorporará en Washington, en febrero, una recreación en realidad virtual, una experiencia digital inmersiva, de la Sala del Pavo Real de James McNeill Whistler.
La sala original, con porcelana Kangxi azul y blanca, estanterías doradas y murales pintados a mano, no puede trasladarse y admite a pocas personas a la vez. La IA completará en tiempo real sombras, perspectivas y detalles visuales cuando el público mueva los objetos en la versión digital.
Sonia Coman, directora de participación de marca y comunicación del museo, advierte que hace pocos años esta tecnología fallaba en algo básico: no respetaba la gravedad ni generaba sombras correctas. Esa mejora visual abre una nueva ventana para piezas frágiles o inaccesibles.
La personalización sin perderse en el recorrido

La empresa Artlas ofrece acompañantes de IA entrenados con fuentes autorizadas y controlados por cada institución. Pueden conversar en 25 idiomas y analizar preguntas para construir mapas de calor, registros visuales de los caminos más transitados.
Esos datos revelan necesidades inesperadas. El Dib Bangkok rediseña su señalización tras detectar muchas consultas sobre los baños, mientras que el Museo de Arte Mori descubrió visitantes que hablaban 19 idiomas, no los cinco o seis previstos.
Sin embargo, el mecanismo tiene un límite. Si el algoritmo, un sistema que ordena recomendaciones, muestra siempre obras similares, puede estrechar el gusto del visitante como ocurre en algunas plataformas de streaming.
El Museo de Arte de Toledo escuchó otra señal: dos tercios de las personas consultadas no quieren depender de sus teléfonos. Prefieren deambular, aunque reclaman un simple indicador de “usted está aquí”.
La clave será que la tecnología acompañe sin conducir cada paso. Como una buena luz en una casa desconocida, debe ayudar a mirar mejor sin decidir qué habitación merece ser descubierta.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.










