Las contradicciones en las altas esferas del gobierno estadounidense rozan a veces lo cómico. Hace escasas semanas, el Departamento de Defensa tachaba a Anthropic de ser un grave «riesgo para la cadena de suministro» tecnológico nacional. ¿El motivo de aquel monumental enfado? La conocida startup tecnológica se negó en rotundo a darles acceso libre a sus modelos para crear armas autónomas o espiar a sus propios ciudadanos. Pero hoy, la historia da un giro inesperado de 180 grados.
Y es que la todopoderosa Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que precisamente depende orgánicamente de ese mismo Pentágono ofendido, está utilizando en secreto el modelo más restrictivo de la compañía: Mythos Preview. Así, tal cual lo lees. Tal y como Axios informa tras acceder a varios documentos internos confidenciales, la inteligencia estadounidense lleva un tiempo trasteando de forma activa con este modelo de IA oculto al gran público. Una auténtica locura institucional.
El arma cibernética de doble filo llamada Mythos
Para entender la verdadera magnitud de esta noticia, hay que saber qué hace exactamente este software bajo el capó. Mythos no es un LLM cualquiera que te redacta correos bonitos o te resume hojas de cálculo con un simple prompt.
De hecho, los ingenieros de Anthropic nunca llegaron a lanzarlo al mercado abierto. Lo mantuvieron bajo estricta llave corporativa por una razón de peso: sus brutales capacidades de inferencia lógica para ejecutar ciberataques ofensivos complejos.
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Básicamente, la herramienta procesa el código a una velocidad vertiginosa, detecta vulnerabilidades críticas en la red y sabe exactamente cómo explotarlas. Es decir, es un arma informática perfecta que, en las manos equivocadas, podría tumbar infraestructuras completas en cuestión de minutos. Por pura precaución, la empresa de Dario Amodei limitó su uso a un club ultraselecto de apenas 40 organizaciones a nivel global. De ese pequeño y exclusivo grupo de beta testers, han identificado públicamente a solo una docena de firmas aliadas de máxima confianza.
Ahora confirmamos que la NSA es uno de esos potentes clientes fantasma operando en la sombra. Y curiosamente, no están solos en este hermético bando institucional occidental. Al otro lado del charco, el mismísimo Instituto de Seguridad de IA del Reino Unido también confirmó que tiene acceso de primera mano a los entresijos del modelo. Suponemos que ambas naciones se fían ciegamente de esta IA para adelantarse a los temidos hackers rusos o norcoreanos.
Evidentemente, el objetivo oficial declarado por parte de la NSA es usar Mythos Preview casi exclusivamente para «escanear entornos propios en busca de vulnerabilidades explotables». Rastrean sus redes para parchearlas antes de que el enemigo entre por la puerta trasera. Defensa pura y dura.
La hipocresía gubernamental y el negocio en los despachos
Lo verdaderamente fascinante de todo este culebrón es el tremendo choque de trenes paralelo en los juzgados. Mientras los espías exprime la potencia del modelo, sus propios jefes militares seguían disparando con bala hacia Silicon Valley. Resulta que el Departamento de Defensa llegó a argumentar ante los tribunales que las herramientas diseñadas por Anthropic podían suponer una amenaza directa para la seguridad de la nación. Unas declaraciones incendiarias que ahora quedan en papel mojado.
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Toda esta rabieta militar vino motivada por las inquebrantables líneas rojas impuestas por la empresa tecnológica. Anthropic frenó en seco cualquier intento de que Claude, su joya de la corona, acabara en programas de vigilancia masiva doméstica o en el siniestro desarrollo directo de armamento letal.
Pero claro, a la hora de la verdad el pragmatismo siempre se impone sobre el orgullo herido. A pesar de tantas tiranteces públicas, el ejército de los Estados Unidos sigue ampliando sus licencias y contratos con las empresas líderes en inteligencia artificial. Si el software es bueno, los escrúpulos desaparecen.
El gran deshielo con la nueva Casa Blanca
Para añadir un poco más de salsa a esta compleja trama política y empresarial, parece que la relación entre la start-up y el poder ejecutivo está entrando en una inesperada fase de luna de miel. En las últimas semanas, hemos visto movimientos claros de acercamiento hacia la administración de Donald Trump. El CEO de la compañía, Dario Amodei, hizo las maletas y se plantó presencialmente en Washington para apagar fuegos.

Allí mantuvo reuniones al más altísimo nivel burocrático con Susie Wiles, la actual e implacable jefa de gabinete de la Casa Blanca, y con Scott Bessent, el todopoderoso secretario del Tesoro, según informan fuentes muy cercanas a las negociaciones. Desde el entorno del despacho oval se apresuraron a filtrar que estos encuentros fueron sumamente productivos y cordiales. Regulación algorítmica, millonarios contratos de defensa y control del hardware sentados a la misma mesa. Nadie quiere perder su trozo de pastel.
Como suele ocurrir siempre con este tipo de proyectos clasificados y armamento digital, nadie en los altos mandos suelta prenda frente a los micrófonos. Tanto la NSA como la cúpula directiva de Anthropic han declinado hacer el más mínimo comentario sobre el despliegue militar de Mythos. Silencio administrativo absoluto.
Al final de la jornada, esta filtración nos deja un aviso para navegantes muy claro. Los gobiernos pueden quejarse en la televisión, exigir normas éticas estrictas y denunciar el peligro del open-source indiscriminado. Pero cuando un laboratorio lanza un modelo de IA que les da ventaja táctica en la guerra cibernética moderna, corren a instalarlo en sus servidores bajo un manto de secreto. La pelota está ahora en el tejado de empresas como OpenAI o Google, y veremos si deciden meterse de lleno en la batalla sin tantos remilgos morales.

Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.









