Meta admitió que Muse, su asistente de IA, tomó una inspiración muy marcada de OpenClaw, un popular proyecto de código abierto. Nat Friedman, responsable de producto de los Superintelligence Labs de Meta, aseguró que Muse fue desarrollado desde cero, pero no negó que varias coincidencias internas respondieran a una influencia real.
El hallazgo surgió luego de una publicación viral de Ansh Nanda, cofundador de una aplicación de IA, quien describió a Muse como “OpenClaw para gente normal”. Usuarios tempranos compararon ambos asistentes y detectaron nombres de archivos compartidos, además de contenidos muy similares.

La pieza clave fue SOUL.md, un archivo en Markdown, formato de texto simple con marcas básicas, que define la personalidad, el tono, los valores, los límites y la especialización de un agente de IA. En algunos casos, las comparaciones indicaron que el contenido de ese archivo era casi idéntico.
“Peter Steinberger acertó plenamente con esos elementos”, señaló Friedman al referirse al creador de OpenClaw.
También te puede interesar:La IA Muse de Meta Supera a ChatGPT en DescargasEl cableado detrás de la personalidad digital
Para entender la similitud, conviene imaginar a un asistente de IA como una casa. El modelo de inteligencia artificial sería la estructura: paredes, techo y habitaciones. Pero archivos como SOUL.md funcionan como el manual pegado junto al tablero eléctrico: indican qué luces se encienden, qué puertas deben permanecer cerradas y cómo recibe la casa a sus visitantes.
Muse no sería la misma casa que OpenClaw, pero sí parece haber utilizado un plano de instalación muy parecido. Esa diferencia importa. Meta sostiene que construyó su propio sistema, aunque reconoce que tomó como referencia mecanismos que ya habían demostrado utilidad.

Friedman explicó que el equipo descubrió OpenClaw en enero y quedó enganchado a su forma de trabajo. Incluso compró cientos de Mac mini, computadoras compactas de Apple, para que el equipo pudiera experimentar con agentes personales, programas que ejecutan tareas con cierta autonomía.
El objetivo era convertir esa experiencia en un producto seguro, protegido y sencillo para miles de millones de personas. Es decir, tomar una herramienta que puede exigir conocimientos técnicos y ponerle una manija clara, instrucciones visibles y protecciones para el usuario cotidiano.
También te puede interesar:La IA Muse de Meta Supera a ChatGPT en DescargasPor qué esta inspiración puede cambiar la competencia
OpenClaw no era un proyecto menor. Su crecimiento llamó la atención de OpenAI, que contrató a su creador, Peter Steinberger, a comienzos de ese año. Para Meta, el atractivo no estaba solo en copiar una apariencia, sino en adaptar un engranaje que ya había mostrado una respuesta útil entre desarrolladores.
La estrategia tampoco resulta ajena para la empresa. Meta ya había adoptado con fuerza el formato de historias que Snapchat llevó a la popularidad. En tecnología, la oportunidad suele aparecer cuando una compañía detecta una idea que funciona y logra volverla más accesible mediante su escala.

Muse, por ahora, parece haber encontrado a su público. La aplicación llegó recientemente al primer puesto de la App Store de Estados Unidos y los datos citados indican que supera el ritmo inicial de ChatGPT en móviles, al comparar plataformas y disponibilidad en el mercado.
Para el usuario, la discusión deja una enseñanza práctica: la personalidad de un asistente no nace por arte de magia. Depende de instrucciones, límites y un cableado digital que decide cómo responde. Si Meta logra hacer ese mecanismo más seguro y fácil de usar, la inspiración podría terminar convertida en una herramienta cotidiana para millones de personas.

Directora de operaciones en GptZone. IT, especializada en inteligencia artificial. Me apasiona el desarrollo de soluciones tecnológicas y disfruto compartiendo mi conocimiento a través de contenido educativo. Desde GptZone, mi enfoque está en ayudar a empresas y profesionales a integrar la IA en sus procesos de forma accesible y práctica, siempre buscando simplificar lo complejo para que cualquiera pueda aprovechar el potencial de la tecnología.











