Mark Zuckerberg ha visto la luz. Literalmente. Mientras medio sector tecnológico sigue perdiendo millones intentando vendernos pesados cascos de realidad virtual, Meta y EssilorLuxottica han encontrado su mina de oro en algo tan mundano como unas gafas de sol. Y según las últimas filtraciones, la nueva artillería ya está de camino.
Los informes publicados por Janko Roettgers nos adelantan la gran noticia de hardware de la semana. Ya es oficial que la próxima generación de las Ray-Ban inteligentes con IA está a la vuelta de la esquina. Las presentaciones ante la FCC no dejan lugar a dudas. No hablamos de conceptos lejanos ni prototipos. Son unidades de producción terminadas, listas para meterse en su caja y llegar a las tiendas.
«Scriber» y «Blazer»: dos modelos para dominar el rostro
Curiosamente, la compañía no apostará por un formato único. La documentación destapa dos nombres en clave que van a dar muchísimo juego en los próximos meses. Por un lado, tenemos el «Ray-Ban Meta Scriber» (registrado como RW7002), y por otro, el «Ray-Ban Meta Blazer» (modelo RW7001).
La gran ventaja del modelo Blazer es que aterrizará en dos tamaños distintos, solucionando de golpe las quejas sobre el ajuste en caras más anchas o estrechas. Además, ambos dispositivos mantendrán la seña de identidad de la casa: un estuche portátil que recarga las gafas mientras no las usas. Evitando así que te quedes tirado a mitad de un viaje.
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Si tiramos de hemeroteca, este movimiento es calcado al de 2023. Durante el lanzamiento de la pasada generación, Meta apenas esperó un mes desde que los registros asomaron por la agencia estadounidense hasta que el producto subió al escenario oficial. Haz las cuentas. El anuncio de estos nuevos wearables es inminente.
El secreto técnico que esconde una conectividad brutal
Lo más jugoso de esta filtración no es el aspecto físico, que lógicamente sigue oculto bajo un manto de censura industrial, sino lo que delatan sus tripas. El enorme salto en la numeración respecto a la generación previa (pasamos directamente de los RW4000 a la serie 7000) nos chiva de antemano un cambio drástico de procesador o arquitectura interna.
En la práctica, esto viene acompañado de un detalle que a los más geeks os va a entusiasmar. Las nuevas gafas integran soporte nativo para la banda Wi-Fi 6 UNII-4. Básicamente, es una autopista libre de tráfico y de baja interferencia para enlazar de forma directa el dispositivo con tu móvil. Y esto lo cambia absolutamente todo.

Si pretendes que una Inteligencia Artificial «vea» e interprete lo que tienes delante en tiempo real, necesitas que la latencia sea ínfima. Del mismo modo, si vas a realizar retransmisiones de vídeo en directo mientras patinas o caminas, no te puedes permitir cortes de conexión. Esta mejora técnica garantiza un flujo de datos continuo y sin embudos de red.
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El motivo de estas prisas comerciales salta a la vista: las gafas inteligentes se venden solas. El ecosistema es tan potente que el fabricante confirmó recientemente que se despacharon más de siete millones de pares a nivel mundial. Un hito que ha pillado a toda la industria por sorpresa.
De hecho, la demanda aprieta tanto que Bloomberg informó que las fábricas planean escalar su producción hasta unas bestiales 20 o 30 millones de unidades anuales en un futuro cercano. Y el mismísimo Mark Zuckerberg saca pecho ante los inversores; en su última aparición dijo que este gadget es ya el producto de electrónica de consumo con mayor crecimiento de todo su catálogo.
La cara oculta de esta moneda la sufre la división de Reality Labs. Mientras el proyecto de la IA de bolsillo prospera, el viejo sueño de los cascos de realidad virtual sangra a base de recortes de empleo adicionales. Solo este año, Meta ha despedido a 1.000 empleados del área VR y ha cerrado de golpe múltiples estudios de videojuegos.

Tal es el cambio de rumbo, que la tecnológica estuvo a punto de echar el cierre a Horizon Worlds, su fallido entorno metaversiano. Aunque finalmente la directiva revirtió esta decisión la semana pasada cediendo a la presión comunitaria, el mensaje que flota en el aire es cristalino. El presupuesto fuerte ya no va destinado a mundos virtuales cerrados, sino a integrarse en nuestra rutina física diaria a través de alianzas con marcas potentes, incluyendo futuros modelos firmados por Oakley.
Faltan semanas, quizás días, para conocer de forma oficial cómo lucirán estas «Scriber» y «Blazer». Pero si el software acompaña a la solidez técnica que sugieren estas filtraciones de la FCC, gigantes como Apple y Google van a tener que despertar de su letargo con urgencia. La verdadera guerra por llevar la IA incrustada en nuestra mirada acaba de subir al siguiente nivel.

Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.











