Llevamos semanas escuchando el ruido de fondo, pero parece que la bomba acaba de estallar en las oficinas de la empresa aeroespacial. Y es que, según informa The Wall Street Journal, SpaceX ya ha puesto sobre la mesa de sus inversores un prototipo físico de su propio dispositivo de inteligencia artificial. Un movimiento que podría reventar el mercado.
La jugada es arriesgada pero tiene todo el sentido del mundo si analizamos las tendencias de hardware. Hablamos de un terminal que, visualmente, se sitúa a medio camino entre un smartphone compacto táctil y gadgets independientes como el Rabbit R1. De hecho, quienes lo han visto lo describen como un aparato mucho más estilizado y delgado que un iPhone actual.
Pero claro, aquí llega el giro de guion habitual en estas historias. Elon Musk no ha tardado ni un suspiro en salir a la palestra mediática. A través de su perfil en X, el magnate tecnológico ha asegurado con rotundidad que este rumor es totalmente falso. Así de simple.
Aunque a estas alturas ya sabemos cómo funciona el ecosistema de Silicon Valley. Las negativas iniciales de Musk suelen ser, de forma paradójica, el mejor indicio de que hay algo cociéndose en los laboratorios de hardware de sus compañías.
El plan para independizarse de Android y apostar por xAI
Si miramos los números y la logística, SpaceX y Tesla tienen músculo industrial de sobra para una aventura así. Cuentan con la experiencia de fabricación a gran escala y, lo que es clave hoy en día, tienen acceso directo a los chips necesarios para el procesamiento de inferencia en el propio dispositivo. Básicamente, el hardware no dependería de la nube para pensar.
A ello se le suma el verdadero as bajo la manga: el software nativo. Este misterioso terminal estaría diseñado para esquivar por completo el monopolio de Android. La idea central es construir un sistema operativo propietario desde cero, integrado orgánicamente con la tecnología de xAI, la empresa de inteligencia artificial que Musk fundó para competir en la liga de los modelos de lenguaje.
Quieren el control absoluto del ecosistema.
También te puede interesar:SpaceX Quiere Lanzar 1 Millón de Satélites que Sirvan como Centros de Datos de IA en ÓrbitaComo era de esperar, este desarrollo encaja perfectamente con las recientes ambiciones de la empresa en el sector de las telecomunicaciones. Gracias al despliegue de Starlink Mobile, SpaceX ya se está posicionando como un dolor de cabeza enorme para operadoras clásicas de la talla de Verizon.
Por si fuera poco, algunos analistas financieros ya están haciendo apuestas muy serias. Especulan con que la compañía podría abrir la chequera para intentar asimilar gigantes como T‑Mobile o AT&T. Sería una operación con un coste verdaderamente astronómico, pero le garantizaría una autopista de datos privada para su nuevo juguete tecnológico.
La guerra personal contra el dispositivo secreto de OpenAI
El motivo real de esta aceleración en los despachos tiene nombre y apellidos: Sam Altman. Existe la firme sospecha de que Musk ha pisado el acelerador al enterarse de que OpenAI está dedicando millones a fabricar su propio hardware centrado en la IA.
Y es que los creadores de ChatGPT no están jugando solos. Se han aliado con Jony Ive, el mítico exdirector de diseño de Apple, para crear una experiencia de usuario «tranquila» que haga olvidar la dependencia visual de las pantallas móviles.
La letra pequeña para OpenAI es que les está costando muchísimo arrancar. Tienen serias dificultades para definir el formato final de este hardware. Para intentar solucionar el atasco, acaban de fichar a Paul Meade, el vicepresidente de Apple que estuvo al mando del desarrollo de las famosas Vision Pro. Un auténtico choque de gigantes a puerta cerrada.
Resulta evidente que Musk no soporta la idea de que una start-up que él mismo ayudó a fundar se adelante en la creación de una nueva categoría de producto. Si Altman va a sacar un gadget revolucionario al mercado, SpaceX quiere tener su armamento listo para eclipsar el lanzamiento.
El duro golpe de la realidad en el mercado del hardware
En el fondo de este frenesí inversor hay un detalle que nadie quiere mirar. Fabricar dispositivos cuya única razón de ser es la inteligencia artificial se ha convertido en un terreno sumamente resbaladizo.
A lo largo de este mismo año ya hemos presenciado batacazos de proporciones épicas. Las caídas en ventas de marcas como Humane y las malas críticas iniciales de otros proyectos similares demuestran que los compradores no perdonan. No basta con meter un modelo de lenguaje dentro de una carcasa llamativa y pedir cientos de euros por él.
El simple hecho de que haya multimillonarios peleando por crear estas máquinas no significa que tú, como usuario, quieras llevar otro cacharro más en el bolsillo aparte del móvil. Tocará esperar para ver si este hipotético terminal de SpaceX logra convencer al público masivo, o si, al final, todo se queda en un mero experimento de laboratorio que Elon Musk prefiere olvidar.

Me dedico al SEO y la monetización con proyectos propios desde 2019. Un friki de las nuevas tecnologías desde que tengo uso de razón.
Estoy loco por la Inteligencia Artificial y la automatización.











